
Segundo de dos artículos. El primero aquí: https://satorzulogorria.org/socialismo-europeo-militarismo-imperial-y-defensa-de-ucrania/
En el movimiento obrero y las organizaciones de la sociedad civil en el Reino Unido, el apoyo a la resistencia ucraniana frente al imperialismo ruso es contrarrestado por quienes argumentan que Ucrania es solo un instrumento de las potencias occidentales.
La idea subyacente es que el único imperialismo «real» es el occidental y que, por tanto, la resistencia frente al imperialismo ruso o chino o sus marionetas en, por ejemplo, Siria o Irán, es ilegítima. Esta idea tiene sus raíces en el estalinismo del siglo XX. Pero se mantiene vigente, en parte, porque los crímenes del imperio occidental son horribles. Son Gaza y el cambio climático los temas que más indignan a las y los jóvenes en el Reino Unido, sobre todo.
Este «campismo» (división del mundo en un «campo» centrado en los Estados Unidos y otros campos no tan malos) se transmite, en parte, a través de activistas que buscan principios simples sobre los que construir movimientos sociales.
Ha vuelto a manifestarse durante la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán este mes, al presentar al régimen teocrático y autoritario como la víctima, en lugar del pueblo iraní, atrapado entre ese régimen y la sangrienta ofensiva de Estados Unidos e Israel.
Este artículo es un llamamiento a evitar tal simplismo. Tiene su origen en un correo electrónico, escrito el año pasado a uno de esos activistas, que me dijo que estaba equivocado al apoyar el suministro de armas a los ucranianos que resisten frente a la agresión rusa. Le hice estas cinco preguntas, y sigo esperando que me responda.
- ¿Cuál es el carácter del imperialismo ruso y cuál es su relación con Ucrania?
A menudo escuchamos, o leemos, en la «izquierda» que la guerra en Ucrania es una «guerra interimperialista». No estoy de acuerdo. Ciertamente hay un conflicto interimperialista que constituye el contexto, pero la guerra en sí es entre Rusia (un país esencialmente imperialista) y Ucrania (claramente un país no imperialista). Volveré sobre el carácter de la guerra a continuación (pregunta 2). Pero creo que estamos de acuerdo en que Rusia es esencialmente imperialista. ¿Qué tipo de imperialismo?
Para todos los socialistas en los siglos XIX y principios del XX, Rusia era el imperio más temible y Ucrania era su colonia más antigua y más grande. A lo largo del período soviético, hasta donde sé, ninguna de las versiones del socialismo o el comunismo, por exóticas que fueran, sostenía que Ucrania y las otras 13 repúblicas no rusas habían desaparecido de alguna manera o habían perdido su derecho a la autodeterminación.
En lo que respecta a los estalinistas más extremos, ese derecho estaba garantizado por la constitución soviética y todo estaba bien. Hubo muchos debates sobre hasta qué punto debería implementarse el uso del ucraniano en Ucrania, el kazajo en Kazajstán, el azerí en Azerbaiyán, etc.
Pero por lo que yo sé, ni siquiera cuando la política nacionalista estalinista se descarriló hasta alcanzar extremos demenciales, nadie sugirió que se tratara de naciones que no tuvieran su propia lengua y cultura.
Rusia surgió del período soviético como un imperio severamente debilitado, o un aspirante a imperio, pero seguía siendo un imperio. El gran stock de armas nucleares y el gigantesco ejército suplían lo que le faltaba a Rusia en términos de economía.
Una gran parte del proyecto de Putin es fortalecer el imperio ruso. De eso se trataban las guerras increíblemente brutales en Chechenia en la década de 1990 y principios de la de 2000, y en gran medida la intervención rusa en Siria. En mi opinión, esto es esencialmente de lo que se trata la guerra en Ucrania también.
¿Qué hay de Ucrania? El amigo con el que estaba discutiendo me escribió: «no estamos hablando de un ‘pueblo oprimido’ en el sentido de que podemos hablar de resistencia en Palestina, estamos hablando del ejército de un estado capitalista avanzado, que es apoyado por las potencias de la OTAN y en guerra con el ejército de otro Estado, con todas las consecuencias que conlleva”.
Vamos a analizar esto. Por supuesto, no hay comparación, en Ucrania o en cualquier otro lugar, con la larga historia de la limpieza étnica violenta en Palestina, y mucho menos con el genocidio que se está llevando a cabo. Carecería de sentido, e incluso diría que sería moralmente dudoso tratar de hacer esa comparación. Así que mejor no lo intentemos.
Tampoco compararía la situación de Irlanda con la de Palestina, pero sí diría que Irlanda, que también tiene un «Estado capitalista avanzado», ¿verdad?, y Ucrania son ejemplos de países que históricamente han estado sometidos, por Gran Bretaña y Rusia respectivamente, a formas a largo plazo de dominación imperial.
Algunas personas piensan que, en el período postsoviético, la dominación rusa de Ucrania se ha ido desvaneciendo. Yo mismo pensé eso a principios de la década de 2000, y qué equivocado estaba.
Ciertamente, la burguesía ucraniana trató de trazarse un camino económico independiente (o más bien, un camino hacia una integración económica mayor con Europa), con algo de éxito. Otras repúblicas se distanciaron, económicamente, de Rusia: Azerbaiyán hacia Turquía, algunos de los estados de Asia central hacia China. Pero las aspiraciones de Ucrania sufrieron un golpe aplastante por la crisis financiera de 2008-09. Rusia intentó reafirmar el control a través de políticos locales, pero se encontró en un callejón sin salida en 2014. El Kremlin luego optó por la subversión militar.
- ¿Qué causó la guerra (lo que es relevante para cómo podría detenerse)?
La explicación estándar de la invasión de 2014 por parte de campistas y «realistas» es que la mano de Putin fue forzada por la OTAN. En mi opinión (i) eso es una completa tontería y (ii) aunque hubo una cadena de pensamiento (aunque no coherente o dominante) en los poderes de la OTAN de que Putin debería estar más estrictamente controlado, es simplemente engañoso presentar esto como la causa de la invasión. En realidad, Yanukovich fue forzado a dimitir por un movimiento popular, extremadamente heterogéneo desde el punto de vista político, pero un movimiento de todos modos, y Putin se viró obligado a actuar.
Recuerdo haber ido a Kiev literalmente el día después de que Yanukovich se fuera. Me encontré con una amiga que me dijo: «los rusos van a invadir». Dije: «no, no lo harán. Eso sería una locura, arruinaría todo lo que han estado tratando de hacer con la economía durante años». Fue una locura, arruinó la estrategia económica de Rusia, pero lo hicieron de todos modos.
¿Por qué? Entonces trabajaba en el Instituto Oxford de Estudios de Energía, en cuyo contexto tuve que relacionarme con empresarios e investigadores rusos. Pasé varios años preguntándoles: ¿por qué pensaban que el Kremlin lo hizo? La mejor respuesta que obtuve fue: «Porque podían, dada la confusión en Ucrania en ese momento. Y porque si no hubieran aprovechado la oportunidad, habrían tenido que responder a los militares, y a los nacionalistas, sobre por qué no lo habían hecho.» (Un próximo libro de Alexandra Prokopenko responde a una pregunta ligeramente diferente, es decir, por qué la élite rusa, la mayoría de la cual vio la guerra como un desastre, no hizo más en 2022 para detenerla).
¿Cuál fue la realidad social de la invasión inicial en 2014? ¿Qué hicieron las tropas rusas y las fuerzas apoyadas por Rusia en Donetsk y Luhansk en 2014-21? Los «campistas» y «realistas» tienen poco o nada que decir al respecto. La respuesta es que aterrorizaban a quienes cuestionaban su derecho a instaurar dictaduras de pacotilla, encarcelaban a sindicalistas, imponían un sistema jurídico arbitrario y dictatorial, intentaban impedir que la gente hablara o enseñara a los niños el idioma ucraniano, etcétera.
Se estima que, además de destruir la economía, estos sinvergüenzas lograron reducir la población a la mitad entre 2014 y 2018 más o menos. Muchas personas que eran jóvenes y que podían irse, se fueron.
¿Acaso se trató de una guerra interimperialista? Y sin entender esto, es imposible afirmar seriamente que el conflicto posterior a 2022 sea una guerra interimperialista. Militarmente, es una guerra entre Rusia y Ucrania, y derivada de la guerra de 2014-21. Por mucho apoyo que le estén dando a Ucrania las potencias occidentales, y en realidad es bastante pequeño según los estándares históricos, esto no es un conflicto entre dos ejércitos imperialistas.
- ¿Existen circunstancias en las que, en un contexto de conflicto interimperialista, los socialistas se pondrían del lado de un estado contra otro?
Por supuesto que las hay, lo que es otro agujero, o más bien un cráter, en los argumentos «campista» y “realista».
Claro, hay un conflicto interimperialista. Pero diría que los socialistas están justificados en apoyar a Ucrania porque defendemos el derecho de las naciones a la autodeterminación, libre de acoso imperialista.
Un ejemplo de ello es Irán, que sin duda es un «Estado capitalista avanzado» tanto como Ucrania, y que además se encuentra geopolíticamente cerca de Rusia y China. ¿Significa eso que como socialistas somos indiferentes al ataque a Irán por parte de Estados Unidos e Israel? Por supuesto que no. Tampoco éramos indiferentes al ataque a Irak en 2003.
De hecho, puedo pensar en ejemplos de socialistas apoyando realmente a un poder capitalista, tal vez aspirante a imperialista, que invade otro país. Uno de ellos es la invasión india de Bangladesh en 1971, cuando Pakistán amenazaba con aplastar militarmente al movimiento independentista de Bangladesh. Le escribí a una amiga socialista india para preguntarle sobre esto, y me respondió lo siguiente:
“No estoy segura de si era correcto referirse a la India en ese momento como una «aspirante a potencia imperialista», aunque ciertamente era la potencia dominante en el sur de Asia. Pero tienes razón al pensar que los socialistas indios, incluido el Partido Comunista de la India y el Partido Comunista de la India (marxista), con la excepción de los maoístas, apoyaron la intervención india para detener lo que posteriormente yo llamaría un asalto genocida a Bengala Oriental, con un número especialmente horrible de violaciones. Sin duda, [la primera ministra india] Indira Gandhi actuó por oportunismo y, como descubrí más tarde cuando visité Bangladesh, los trabajadores allí no tenían ilusiones en ella ni en la India. Pero las violaciones y asesinatos tuvieron que ser detenidos, y ella lo hizo”.
Si volvemos a las décadas de 1930 y 1940, hay numerosos ejemplos de socialistas que apoyan el suministro de armas a Estados, y a formaciones cuasi-estatales, por parte de los países imperialistas. Los socialistas en el Reino Unido y en toda Europa apoyaron el suministro de armas por parte del imperialismo británico y estadounidense a la resistencia francesa, que fue dirigida por un grupo de políticos burgueses reaccionarios, que después de la guerra lideraron gobiernos burgueses reaccionarios. No sé qué pensaron los socialistas irlandeses del suministro de armas al IRA por parte de la Alemania nazi, pero ciertamente no hicieron ninguna demanda pública para que las armas fueran devueltas.
Por supuesto, hay razones políticas para ser cautelosos al centrarse en el suministro de armas, que tienen que ver con nuestra actitud más amplia hacia el militarismo y nuestra actitud hacia el Estado. (Los he mencionado en este artículo relacionado).
Pero consideremos de nuevo a Ucrania específicamente. En su correo electrónico, mi amigo comparó al pueblo palestino (un «pueblo oprimido») con Ucrania (que tiene «un ejército de un Estado capitalista avanzado»). ¿Qué diferencia supone esto?
En mi opinión, la ausencia de un Estado capitalista palestino con armas es un factor clave que ha permitido que el genocidio continúe en Gaza. No es casualidad que la derecha israelí haya pasado el último cuarto de siglo asegurándose de que no se tomaran medidas en la dirección de la formación de tal Estado (la «solución de dos Estados”).
¡Ojalá los palestinos hubieran tenido ese Estado tan avanzado y con un ejército como el que tienen los ucranianos!
Para ver qué pasa con los pueblos atacados por Rusia sin un Estado y un ejército de pleno derecho para protegerlos, solo tenemos que mirar a Chechenia, que como resultado fue objeto de una guerra de exterminio masivo.
- ¿Hay alguna diferencia entre la forma de ejercer el control social en Rusia, por un lado, y Ucrania, Polonia y otros países de Europa del Este, por el otro? ¿Y tiene esto alguna importancia?
El año pasado, entablé una polémica con personas que hablan de que la guerra en Ucrania es una confrontación entre autoritarismo y democracia, porque creo que eso encaja demasiado fácilmente en las narrativas de los poderes imperialistas occidentales. Pero la cuestión de la democracia burguesa no es irrelevante.
En Ucrania, por muy grave que sea la situación, todavía es posible, como vimos dramáticamente, con las manifestaciones «anticorrupción» el verano pasado, que la gente se manifieste, critique al gobierno en los medios de comunicación, etc., en otras palabras, que ejerza los derechos de libertad de expresión y asamblea, con un riesgo de represión que supongo que es comparable al Reino Unido, es decir, bajo.
En Rusia, obviamente este no es el caso. No hemos visto manifestaciones callejeras desde 2022, y el castigo estándar por criticar la guerra en las redes sociales es de siete u ocho años de prisión. Muchas personas han sido asesinadas por oponerse al gobierno. Nuestros amigos y camaradas socialistas y anarquistas están en la cárcel, o han abandonado el país, o, si no pueden hacerlo, han dejado de hacer cualquier actividad pública política u organizativa.
¿Importa esta diferencia? ¿Significa que algunas de las consideraciones que se discutieron en la década de 1940, que los poderes del eje, es decir, no solo Alemania, que era totalmente nazi, sino también la Italia fascista y la España fascista, representaban una amenaza a la democracia cualitativamente diferente de la amenaza que planteaban las burguesías británica, francesa y estadounidense? Creo que sí importa, y creo que esto de nuevo tiene implicaciones en cuanto a si las y los socialistas deben apoyar al lado ucraniano en la guerra.
- ¿Podemos dejar claro que favorecemos el uso de armas por parte del estado capitalista para una cosa (defender al pueblo ucraniano) pero no para otra (rearme general)?
En su correo electrónico, mi amigo dijo que le resultaría difícil justificar las entregas de armas a los británicos de clase trabajadora que se enfrentan a recortes monstruosos en el gasto. Necesitamos discutir esto en serio, analíticamente.
Creo que es obvio que hay algunos usos de la fuerza por parte del Estado que favorecemos, y otros que no. Si estuviéramos en una contramanifestación contra un grupo de fascistas que rodean un hotel que se utiliza para alojar a las personas migrantes, y estuviéramos significativamente superados en número, y lo único que estaba protegiendo el hotel fuera una línea de policías, no estaríamos instando a los policías a que se fueran, ¿verdad? ¿Acaso criticaríamos su defensa del hotel con la misma dureza con la que criticamos muchas otras cosas que hacen las y los agentes de policía?
Obviamente, esperaríamos no estar en esa situación, y pondríamos todo el énfasis en la movilización para garantizar que las contramanifestaciones fueran mayores.
Pero los ucranianos de clase trabajadora tampoco esperaban encontrarse nunca en la situación en la que se encuentran.
Este argumento se puede extender fácilmente a ejemplos de fuerza militar. Pregunté a algunos camaradas argentinos sobre la guerra de Malvinas de 1982. Muchos en el movimiento obrero en gran parte clandestino exigieron a la dictadura militar, que había asesinado, torturado y encarcelado a muchos miles de sus amigos y camaradas, que desviara sus recursos con el fin de luchar contra las fuerzas armadas enviadas por Margaret Thatcher a las islas. Un compañero me escribió que las organizaciones trotskistas argentinas
“Mantuvieron una posición crítica, diferenciando la causa de Malvinas (que apoyaron) del liderazgo militar de la junta militar, que consideraban una dictadura genocida que utilizaba la guerra para permanecer en el poder.
Algunos sectores de la izquierda propusieron la nacionalización de bienes de propiedad británica, la confiscación de activos británicos y el impago de la deuda externa a Gran Bretaña, buscando que la guerra fuera «popular» y no dirigida por la junta militar.
La izquierda argentina mantuvo una posición de soberanía nacional sobre las islas, denunciando la ocupación británica desde 1833. Criticó la gestión de la guerra por parte de la dictadura, viendo el conflicto como una forma en la que la junta militar buscaba perpetuar su poder. El enfoque general es soberanista y antiimperialista, diferenciándolo de las posiciones de los sectores de centro-derecha o liberales”.
¿Tenían razón los socialistas argentinos al apoyar la guerra y a llamar a que se «hiciera popular», incluso frente a una dictadura brutal e inhumana?
¿Por qué, ahora, no deberíamos hacer demandas al gobierno de Starmer, racista, anti-clase trabajadora y partidario del genocidio, para intensificar los envíos de armas del Reino Unido a Ucrania?
Mi amigo dijo en su correo electrónico que «simplemente no puedo mirar a la cara [a la gente de la clase trabajadora en circunstancias terribles], o a las personas con las que yo trabajo [impactos climáticos] y defender la cantidad absurda de dinero que se ha ido a mantener este maldito punto muerto”.
Le sugeriría que pudiera decir a sus camaradas: el Estado puede financiar estas cosas si tiene la voluntad de hacerlo. El Estado puede gravar a los ricos, o lo que sea. No es cuestión de elegir una u otra opción. Es una cuestión de principios.
Conclusión
El daño causado por los intentos cínicos de los «izquierdistas» occidentales de deslegitimar la resistencia ucraniana ya se ha hecho. Al menos desde 2014, y ha ido en aumento hasta alcanzar su punto álgido en 2022. Siempre envuelto en palabras que suenan serias pero que no significan nada sobre «antiimperialismo». El daño no se le causa al pueblo ucraniano, al que se lo causan las bombas rusas y los gánsteres y torturadores que el Kremlin ha puesto a cargo de Donbas, sino que más bien se daña al socialismo, un daño a su desarrollo como movimiento.
Simon Pirani, 12 de marzo de 2026.
https://peopleandnature.wordpress.com/2026/03/12/russias-war-stop-trying-to-delegitimise-resistance/
Traducción: Satorzulogorria
– Un artículo vinculado: socialismo europeo, militarismo imperial y la defensa de Ucrania. https://satorzulogorria.org/socialismo-europeo-militarismo-imperial-y-defensa-de-ucrania/
– Hay discusiones detalladas sobre la actitud de los grupos de «izquierda» del Reino Unido hacia la guerra de Rusia en foro del Red Mole-Topo Rojo, por ejemplo, en https://redmole.substack.com/p/how-a-section-of-the-left-accommodated, https://redmole.substack.com/p/the-robbers-peace, https://redmole.substack.com/p/you-handed-us-over-ukrainian-and y en https://redmole.substack.com/p/rs21s-long-retreat-a-case-study-in
