
Dan La Botz//
La resistencia contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (Immigration and Customs Enforcement ICE) y contra el programa de deportaciones masivas del presidente Donald Trump obtuvo una victoria la semana pasada cuando Trump y el «zar de las fronteras» Tom Homan anunciaron el fin del despliegue masivo del ICE en Minneapolis.
En su apogeo, cerca de 3.000 agentes del ICE y de la Patrulla Fronteriza llevaron a cabo fuertes redadas en la ciudad, golpeando, gaseando y matando a dos habitantes.
Una resistencia determinada
Los métodos violentos del ICE provocaron una resistencia combativa: miles de personas se movilizaron para oponerse a las operaciones, silbando para alertar de las redadas en curso, gritando «¡ICE fuera! a los agentes, bloqueando las calles y persiguiendo a sus vehículos. El movimiento en la calle, así como la reacción nacional ante esta violencia y las violaciones de los derechos civiles, han provocado una indignación masiva, lo que ha obligado a Trump a retirarse.
Al mismo tiempo, en el Congreso, los demócratas, que se hicieron tristemente célebres por su timidez frente a Trump, han adoptado, por una vez, una posición firme contra Trump y el ICE, exigiendo que los agentes se quitaran las máscaras, que tuvieran órdenes judiciales para realizar las detenciones, que llevaran videocámaras portátiles para grabar sus intervenciones y evitaran lugares como escuelas, iglesias y hospitales.
Demócratas y republicanos aprobaron la mayor parte del presupuesto, pero los demócratas se negaron a votar el del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que incluye el ICE, lo que provocó la suspensión del trabajo del Congreso. Sin embargo, el año pasado, el Congreso ya había asignado alrededor de 80.000 millones de dólares al ICE, por lo que la agencia no se verá afectada, independientemente de la votación. Y es poco probable que Trump y los republicanos accedan a las exigencias demócratas.
Una movilización arraigada y radical
Si el Congreso puede quedar paralizado, el pueblo no lo está. En todo el país continúan las protestas contra el ICE. La semana pasada fui al sur de California a visitar a mi familia y amigos en Imperial Beach, donde crecí. En el instituto Mar Vista, mi antiguo centro de estudios, las y los alumnos abandonaron las clases; un chico blandía su monopatín en el que había escrito: “Fuck ICE. »
Miles de estudiantes de secundaria se declararon en huelga en decenas de escuelas de todo el país. Mis amigas y amigos me dijeron que no había una ciudad o municipio en el condado de San Diego en el que no hubiera habido manifestaciones. En Los Ángeles dacompañé a un amigo a la movilización semanal organizada en Culver City, donde unos cientos de manifestantes se habían reunido frente al ayuntamiento, blandiendo carteles con eslóganes como: “Abolir ICE, proteger a las personas inmigrantes”. Cientos de automovilistas tocaron la bocina en señal de apoyo.
El gobierno quiere aumentar la represión
El gobierno también pasó a la ofensiva. El DHS ha citado a empresas tecnológicas como Meta, Google y Reddit, exigiendo que transmitan información sobre las personas que publican críticas del ICE, incluidos sus nombres, direcciones y direcciones IP. Las autoridades también han atacado a organizaciones e individuos que emiten alertas sobre la presencia del ICE en los barrios.
El gobierno tiene los medios para identificar los teléfonos móviles presentes en las manifestaciones y reconocer rostros a partir de fotografías. Está claro que estas acciones amenazan nuestros derechos a reunirnos, protestar y hablar contra el gobierno.
Durante el último mes, hemos obligado a Trump a retroceder. La retirada de las tropas del ICE de Minneapolis es una victoria para nuestro movimiento. Pero estos agentes, así como otros, serán redistribuidos en otros Estados y ciudades dirigidos por gobernantes demócratas, así como en otras comunidades inmigrantes, para continuar con las expulsiones.
Las y los agentes del ICE seguirán secuestrando personas en nuestros barrios, escuelas y lugares de trabajo. Reclutados por sus posiciones de derecha y su brutalidad, hay pocas posibilidades de que renuncien a sus comportamientos violentos. Nuestro movimiento, ya amplio y combativo, debe volverse aún más masivo y valiente, combinando la movilización callejera y la presión política.
https://lanticapitaliste.org/actualite/international/une-victoire-pour-la-resistance-face-lice-et-trump
Semanario L´Anticapitaliste – 788 (19/02/2026)
Traducción: Satorzulogorria
