
Martin Hache y Olivier Lek Lafferrière//
La secuencia marca una clara aceleración de la fascistización del debate público. Minuto de silencio en la Asamblea, demonización del antifascismo, complacencia hacia la extrema derecha… Ante esta ofensiva político-mediática, la izquierda social y política debe estar a la altura de la situación y construir un verdadero frente antifascista.
El aire político-mediático es irrespirable. El minuto de silencio en la Asamblea en homenaje a un activista de extrema derecha que pasó por varios grupos neofascistas resume la brutal aceleración de la fascistización en curso.
El mundo al revés
Los platós están saturados de editorialistas que denuncian a la “ultraizquierda” y el antifascismo. El candidato de la “derecha republicana” en Marsella asume retomar el lema de Pétain, la ministra encargada de la lucha contra la discriminación retoma el vocabulario de la anti-Francia de la extrema derecha antidreyfusarda, toda una parte del espectro político y mediático quiere un cordón sanitario… ¡contra la principal fuerza de izquierda del país! El antifascismo, la extrema izquierda y el LFI son construidos como el peligro absoluto. Subrayar el peligro de la extrema derecha se vuelve descabellado.
No hubo ninguna secuencia nacional comparable después del asesinato del activista antifascista Clément Méric en 2013 y luego el del jugador de rugby Federico Martín Aramburú en 2022, ambos asesinados por activistas de extrema derecha. El caso es que la gran mayoría de los asesinatos de carácter ideológico son atribuibles a la extrema derecha. Y además, sin contar la inmensa mayoría de la violencia política, que es la del Estado, por su política mortal en las fronteras y por su tratamiento policial de las personas racializadas.
El mensaje es claro. Hay vidas que importan y vidas que no importan, dependiendo del lugar en el orden político y social de la persona que es asesinada y acisada. La jerarquía de las indignaciones revela una jerarquía de las vidas.
Alfombra roja para la extrema derecha
La complacencia actual con el fascismo se inscribe en un contexto de Lyon marcado durante mucho tiempo por el activismo de grupúsculos violentos. Ataques a conferencias, razzias racistas, agresiones a activistas, violencia contra librerías o colectivos antirracistas: esta realidad constituye el trasfondo en el que se han desarrollado estrategias de respuesta. La autodefensa antifascista no surge espontáneamente: las prácticas de protección colectiva nacen de agresiones repetidas, toleradas, o peor, por las autoridades públicas.
En los últimos días, esta violencia ha aumentado. Permanencias políticas vandalizadas, locales sindicales y políticos tomados por objetivos, amenazas de muerte, campañas de acoso en línea: los ataques se han multiplicado. En Lyon, más de 3.000 personas se manifestaron detrás de pancartas que convirtieron al fascista fallecido en un «mártir», junto a figuras conocidas del movimiento nacionalista-revolucionario. Se han denunciado ante la justicia saludos nazis, insultos racistas y símbolos neofascistas, mientras que muchos comentarios subrayan que la marcha fue bien porque no hubo escaparates ni cubos de basura dañados…
Este cambio no se trata de un descontrol puntual, sino de una estrategia de normalización, que utiliza cualquier oportunidad para hacer saltar por los aires nuevos diques. Se trata de una verdadera alfombra roja desplegada para la extrema derecha.
Ante el peligro existencial, ¡un frente antifascista!
La secuencia conlleva inmensos peligros, tanto por el fomento de la violencia fascista contra las y los activistas, las personas racializadas y las LGBTQIA+, como por las amenazas de represión, prohibiciones, disoluciones, impedimentos a las organizaciones de nuestro campo social. Están en cuestión por el fascismo actual las condiciones de existencia de todo el movimiento obrero, toda la izquierda, todo el movimiento por la igualdad y la emancipación.
Por lo tanto, lo que está en juego supera con creces las competiciones electorales, y los ajustes de cuentas políticos en la izquierda no están a la altura de la situación. Ni la alineación con las posiciones más derechistas ni el sectarismo permitirán crear las condiciones para salir de la trampa político-mediática.
La única respuesta es enfrentarse: las organizaciones políticas, sindicales y asociativas deben tomar iniciativas conjuntas, que también permitirán a los equipos militantes y a las clases populares salir de la estupefacción provocada por la ofensiva en curso y ponerse en movimiento, mientras aún hay tiempo.
El NPA-l’Anticapitaliste tomará iniciativas en este sentido, para construir un frente antifascista, contra el racismo, para la democracia y el progreso social.
Semanario L´Anticapitaliste – 789 (26/02/2026)
https://lanticapitaliste.org/actualite/politique/une-inquietante-complaisance-avec-le-fascisme
(NdT: Para más información sobre el tema, ver https://vientosur.info/francia-diabolizacion-de-la-lfi-y-la-extrema-izquierda/)
Traducción: Satorzulogorria
