
Christian Mahieux /1…….//
1 580 días después del inicio de la «guerra a gran escala», desencadenada por el ejército ruso en suelo ucraniano, hay que seguir repitiéndolo: el pueblo ucraniano resiste, incluso militarmente y no solo militarmente, a las tropas de ocupación del régimen de Putin para ganar la paz, una paz justa y duradera.
La solidaridad concreta sigue siendo la prioridad. Toma innumerables formas, muchas acciones siguen siendo casi desconocidas, no mediáticas, a diferencia de ciertas declaraciones políticas poco seguidas de efectos.
Las Brigadas Editoriales de Solidaridad son un pequeño eslabón de la cadena, orientadas al apoyo a la resistencia sindical y popular ucraniana. Ucraniana, pero no solo: mucha gente de Bielorrusia o tártara de Crimea contribuye activamente.
Desde Francia, nuestra acción solidaria se traduce en primer lugar en un incesante esfuerzo de información. Esta debe dirigirse a las masas de la población y no permanecer en los círculos militantes. El papel de los colectivos opuestos al imperialismo ruso es importante: hay que organizarse para que las entrevistas, las notas, los artículos, los encuentros directos lleguen al máximo número de personas. Esto es válido tanto para el apoyo a la resistencia ucraniana y la lucha contra el imperialismo ruso, como para el apoyo al pueblo palestino y la lucha contra el régimen genocida israelí, o como para el apoyo a los movimientos emancipadores en Irán y contra el régimen de los mulás y la agresión imperialista estadounidense.
La campaña para suministrar generadores a los hospitales ucranianos, lanzada con el sindicato del sector médico Sé como somos, es un ejemplo reciente. Sigue de actualidad.
En el plano sindical se han realizado varios convoyes desde hace más de cuatro años: los de la intersindical francesa, los de la Red Sindical Internacional de Solidaridad y Luchas, los de varios sindicatos británicos, los de los sindicatos escandinavos, … Asocian el apoyo material y financiero, por un lado, los encuentros directos entre sindicalistas, entre trabajadores y trabajadoras, por otro. Este último punto es esencial. Nuestra solidaridad es una solidaridad de clase, intenta responder a las necesidades de hoy, pero también construye el futuro: en Ucrania pero también más ampliamente, en un marco internacionalista que no pasa por el apoyo, explícito o de hecho, a las dictaduras.
Pedir al pueblo ucraniano que deje de resistir, actuar políticamente en las instituciones internacionales o nacionales para que no tenga los medios para hacerlo, es apoyar al régimen de Putin. Esto no equivale a un “apoyo incondicional”. Ya lo hemos dicho “Zelenski no es nuestro amigo… ¿y qué?”; denunciamos las decisiones económicas y sociales del gobierno ucraniano, sus homenajes a los “héroes nacionales” fascistas; más importante aún, nuestras y nuestros compañeros sindicalistas, feministas, LGBTQI+, ecologistas, etc. en el lugar luchan contra todo ello. 1.580 días después, esto también hay que repetirlo: aquellos y aquellas a los que apoyamos en Ucrania, aquellos con los que tenemos intercambios diarios, llevan una doble batalla: contra el gobierno, los empresarios y las fuerzas reaccionarias ucranianas, y contra el ejército ruso que ocupa parte del territorio, estancado desde hace más de cuatro años pero sigue matando, hiriendo, destruyendo.
Una compañera del sindicato de estudiantes Priama Diia lo explicó muy bien en una reciente reunión organizada por la Red Sindical Internacional de Solidaridad y Luchas en la que intervinieron, además de jóvenes camaradas de Ucrania, el sindicato de yeseros y pintores de Hebrón en Palestina, la coordinadora de profesionales y sindicatos sudaneses y la Comité de Conflicto de Trabajadores en Lucha de Venezuela:
“Pedimos a los sindicatos de todo el mundo que reconozcan la opresión imperialista rusa. Les pedimos que reconozcan el derecho del pueblo ucraniano a resistir a esta opresión. No nos consideren solo víctimas o como los instrumentos de los intereses de ciertos gobiernos. Hoy pueden ver que los movimientos sociales en Ucrania están muy vivos y que luchan en un contexto extremadamente complejo, en el que necesitamos su apoyo y camaradería”.
En la película Le chemin de la liberté /2, un militante de Solidarité Collectives explica:
“No defendemos una noción abstracta, la patria; no, lo que está siendo atacado y en peligro desde la agresión militar rusa, es donde vivo, son mis vecinos, los jardines a los que voy, etc.”
1.580 días después, tres meses después del encuentro de Porto Alegre, todavía hay que repetir que los mítines, las manifestaciones, los llamamientos, las declaraciones “por la paz y contra el imperialismo” que solo conocen el imperialismo estadounidense, a veces en una forma ampliada (“occidental”), son actos políticos que apoyan el imperialismo ruso; y que también pasan por alto el papel del imperialismo chino. Las y los compañeros de la organización ucraniana Sotsialny Rukh lo recordaron a las organizaciones impulsoras de una conferencia internacional “contra la guerra”, en Londres, el 20 de junio, en la que “ningún socialista, sindicalista, feminista o activista LGBTQ+ ucraniano fue invitado a tomar la palabra”.
El llamamiento lanzado en la conferencia insta a la gente a deponer las armas y aumentar nuestros salarios. Para las y los trabajadores ucranianos, esto no es una opción. Si deponemos las armas, somos derrotados. La ocupación no trae paz, trae ocupación, fosas comunes, secuestros de niñas y niños, deportaciones y la destrucción de sindicatos independientes y de la sociedad civil. Una política de paz que olvida a quienes son atacados no es en absoluto una política de paz /3.
Soutien à l´Ukraine résistante nº 49-50. 1-Julio 2026 en https://www.syllepse.net/
Traducción: Faustino Eguberri
Notas:
1/ Christian Mahieux es miembro de las Brigadas Editoriales de Solidaridad y representa a la Unión Sindical Solidaria en el Comité Francés del RESU.
2/ Film de Pierre Chamechaude et Christophe Cordier. Ver www.canalmarches.org/le-chemin-de-la-liberte/.
3/ Ver https://satorzulogorria.org/carta-abierta-a-la-conferencia-internacional-contra-la-guerra-en-londres/ y https://correspondenciadeprensa.com/?p=53552
