satorzulo gorria

 

Faustino Eguberri//

Hemos entrado en el 5º año de guerra en Ucrania. De las conversaciones/negociaciones en curso nadie espera demasiado. Lo habitual hasta ahora ha sido que la parte ucraniana diga que estaría dispuesta a un alto el fuego con garantías de seguridad, que la rusa diga que no se puede llegar a un alto el fuego si no se discuten los “problemas de fondo” del conflicto y que la parte estadounidense conmine a la ucraniana a que de una vez por todas acepte una derrota y que la cosa debe terminar con Rusia apoderándose de una parte de su territorio y EEUU de buena parte de su economía. Y, por supuesto, con Europa intentando hacerse un hueco y no perder protagonismo. Esto no parece que vaya a cambiar de momento.

Las y los ucranianos están pasando el invierno más duro desde que empezó la invasión rusa. Las gélidas temperaturas hay sido agravadas hasta lo insoportable por el incesante bombardeo ruso a las centrales que producen la electricidad necesaria para la calefacción, el agua caliente, los mecanismos para que el agua llegue a las viviendas, unido a las muertes tanto de civiles como de militares que defienden su país… Desde el comienzo de 2026, Rusia ha realizado más de 200 ataques contra las infraestructuras energéticas ucranianas. Si se utilizaba la palabra Holodomor para expresar la muerte de millones de personas ucranianas como consecuencia de la hambruna provocada por las políticas de Stalin en los años 1930, en la actualidad la palabra que se utiliza es el neologismo Kholomodor, muerte por frío.  A pesar de todo, todas las encuestas indican que la población ucraniana no desfallece. Está cansada pero no tiene ninguna gana de capitular.

Los “problemas de fondo” de Rusia no son otros que los derivados de una ideología centralista-imperialista que considera que Ucrania es una nación inventada artificialmente por los bolcheviques y que lo que hoy es Ucrania tiene que volver a formar parte del “mundo ruso”. Ese es el fondo de la invasión rusa, explicitado por el propio Putin y por el que es el jefe de la delegación rusa en las últimas negociaciones, uno de sus ideólogos más radicales (en realidad, quienes opinan que la guerra de Ucrania es una guerra de Occidente contra Rusia, eliminando a Ucrania como sujeto, vienen a asumir la tesis putiniana). Algunos de los pasos dados por Rusia en las zonas que controla indican que no es solo palabrería: anexión al Estado ruso de los territorios conquistados,  deportación ilegal de niños de Ucrania a Rusia, imposición del idioma ruso y marginación del ucraniano, modificación de la composición de la población mediante la facilitación de traslado a la Ucrania ocupada de población rusa utilizando para ello las viviendas y las tierras consideradas “abandonadas” por las personas ucranianas que han tenido que huir por causa de la guerra…Y, hablando de negociación, no deja de ser significativo el incremento de los bombardeos rusos a partir del inicio de las conversaciones Putin-Trump. La Corte Penal Internacional (la misma que ha dictado una orden de detención contra Netanhayu por motivos muy similares) emitió en marzo de 2023 una orden de arresto por crímenes de guerra contra V. Putin .

  1. Putin sabe que, en 1905, la derrota de Rusia frente a Japón constituyó el acelerador de la revolución rusa de 1905; que, en 1917, los desastres de la participación de Rusia en la I GM provocaron la revolución de 1917 y que los 10 años de guerra en Afganistán fueron claves en el desmoronamiento de la Unión Soviética. Las centenares de miles de personas rusas muertas y heridas (algunas fuentes hablan de 1,2 millones de bajas que, excluyendo heridos y desaparecidos resultarían en 325.000 muertos), así como las consecuencias económicas y sociales de la guerra de Ucrania para conquistar, en el mejor de los casos, un territorio devastado, pueden pasar factura al régimen de Putin. 1905, 1917, 1991 son fechas que rondan las cabezas de los dirigentes rusos.

Mientras EEUU, que quiere dedicarse al 100% a su competencia con China, ofrece alternativas que favorecen a Rusia, recompensando con territorios ucranianos su acción totalmente en contra de la legalidad internacional, ignoran a Ucrania y plantean como recompensa de su ayuda unas concesiones en materia de explotación de bienes ucranianos. Y como garantía de protección de Ucrania, una Unión Europea a la que obliga a comprar más y más armas a los EEUU.

Europa se propone alcanzar un incremento del gasto en defensa de 800.000 millones de euros. Para, nos intentan hacer creer, defenderse de Rusia. En 2024, mientras Rusia tenía un presupuesto militar de 149.000 millones de dólares, los 27 Estados de la UE gastaron en defensa 368.504 millones de dólares, una cifra que supera la de China, más que duplica la de Rusia y sigue creciendo. Si añadimos que la UE tiene tres veces la población de Rusia y una economía diez veces superior, ¿a cuento de qué vienen los 800.000 millones?

Si ya gasta más del 60% de su presupuesto militar en comprar armas a los EEUU es muy probable que un porcentaje similar vaya a engordar las arcas de la industria militar estadounidense. Además EEUU tendría un peón armado en Europa que le dejaría las manos libres en el Pacífico.

La falta de operatividad actual de los ejércitos europeos no es por falta de gasto en armamento, como demuestra entre otras cosas en su incompetencia en comparación con el ejército ucraniano. El “complejo militar-industrial” que denunciaba Eisenhower hace 70 años y su influencia en la política no es algo exclusivo de los EEUU: los lobbys europeos del armamento presionan en cada país para producir y vender sus productos que no necesariamente son compatibles con los de otros países de la UE o de la OTAN. Lo que nos quieren vender como aumento de capacidades de defensa en realidad es aumento de los beneficios de las industrias de armamento en cada país.

Pero, por otra parte, ¿no hay medios más baratos y, sobre todo, más democráticos para garantizar la seguridad europea? ¿Hay que dejarla en manos de unos ejércitos e industrias militares que nunca han dado muestra querer defender las conquistas sociales y democráticas de los pueblos sino de todo lo contrario?

Todavía tenemos en la memoria el desastre de la invasión rusa en 2022: no fueron los ejércitos de la OTAN ni las grandes y carísimas armas las que lo produjeron. Fue la movilización ciudadana armada con armamento sencillo y “barato”. Y mucha imaginación. Paralizaron columnas enteras de tanques rusos con unos drones que costaban la milésima parte que cada tanque. Es cierto que para parar un misil que va derecho contra un hospital o una central eléctrica hace falta un arma sofisticada (arma cuya adquisición hay quien le niega a Ucrania).  Las armas que se producen y las tácticas militares dependen de las concepciones políticas del poder. Por ejemplo, en el caso ruso, Putin ha dejado claro desde hace años cual es su concepción: las masacres de Chechenia y Siria fueron un prólogo a lo que está intentando en Ucrania. Causa terror ponerse a pensar de qué puede ser prólogo una victoria rusa en Ucrania.

Rusia está sometiendo a Ucrania a una invasión brutal que busca aniquilarla como nación soberana. Hasta ahora no ha conseguido ninguno de sus objetivos debido a la resistencia del pueblo ucraniano. Ucrania necesita y tiene derecho a armas para defenderse. Quienes tienen esas armas chantajean regularmente a Ucrania para lograr mezquinas ganancias. Defender el derecho de Ucrania a existir, ayudarle generosamente se ha convertido un un mínimo a la hora de definir lo que es y lo que no es una política internacional democrática.

P.D: Otro día hablaremos del carácter del gobierno de Zelenski (que por adelantar, no tiene nada que ver ni con nazismo ni con cosas por el estilo. Es un gobierno neoliberal de derechas que gobierna un país que lucha por sobrevivir y con una población capaz de movilizaciones políticas de las que no somos capaces aquí).