
A medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, Donald Trump intenta removilizar a su base prometiendo 5.000 dólares a cada adulto en caso de victoria republicana. Veinticinco años después del 11 de septiembre, también invoca los atentados para justificar su guerra contra Irán, mientras se multiplican las amenazas autoritarias.
Trump convocó en Dallas, Texas, la primera convención republicana jamás organizada con motivo de unas elecciones de mitad de mandato, principalmente para celebrar su propia persona y movilizar a su base antes de las elecciones nacionales del 3 de noviembre.
Una convención en honor a Trump
Pidió a sus partidarios que hicieran como si su nombre apareciera en las papeletas y que votaran por los republicanos. Invitó a los presentes en el estadio a jurar: “Juro al mejor presidente de la historia de Estados Unidos, que nos ama tanto que ni siquiera puede respirar, que iré a votar con mi familia y amigos. Lo haré pase lo que pase: esté registrado o no, intentaré hacer todas las trampas que sean posibles, como lo hacen ellos”. Prometió que, si sus candidatos ganaban, daría 5.000 dólares a cada estadounidense. Este soborno costaría 1 billón de dólares y tiene tan pocas posibilidades de ser pagado como las sumas prometidas por Trump en otras ocasiones.
Las encuestas muestran que la popularidad de Trump está disminuyendo y los republicanos temen perder el control de ambas cámaras del Congreso. Las y los votantes se alejan de ellos debido a su oposición a la guerra contra Irán, el aumento de los precios de la gasolina, la vivienda, la atención médica y la alimentación, los violentos ataques de la policía de inmigración (ICE), la construcción de gigantescos centros de datos y, ahora, las preocupaciones suscitadas por la falta de supervisión para el desarrollo de la inteligencia artificial. El Congreso no ha tomado ninguna medida ante esta amenaza.
Veinticinco años después del 11 de septiembre
La convención republicana coincidió con las conmemoraciones del vigésimo quinto aniversario de los ataques terroristas cometidos por Al-Qaeda contra el World Trade Center, en Nueva York, y el Pentágono, cerca de Washington, el 11 de septiembre de 2001. Casi 3.000 personas fueron asesinadas en ambos sitios: ejecutivos de empresas y líderes militares, pero también trabajadores de todas las profesiones.
Durante las conmemoraciones, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, hizo públicas 170.000 páginas de documentos que revelaban que las autoridades federales y estatales habían instado a la población a volver a trabajar a Nueva York cuando el aire era tóxico. Desde entonces, esta exposición a un aire tóxico habría provocado la muerte de al menos 9.000 personas.
Varios comentaristas recordaron que en respuesta a los atentados, el presidente George W. Bush había desencadenado las guerras en Afganistán, en 2001, y luego en Irak, en 2003. Estas guerras duraron veinte años una y nueve años la otra y mataron entre 400.000 y 900.000 personas. En una ceremonia organizada por el Departamento de Defensa, Trump insinuó que los atentados del 11 de septiembre justificaban su guerra contra Irán.
En aquellos momentos los atentados llevaron al Congreso a aprobar leyes represivas, como la Ley Patriota de 2001, la Ley de Seguridad Nacional de 2002 y las enmiendas de 2008 a la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera, la FISA. Estos textos aumentaron considerablemente los poderes del gobierno para espiar tanto a los ciudadanos estadounidenses como a los extranjeros. Le permitieron recopilar en secreto los datos personales de millones de personas que nunca habían sido sospechosas del menor delito.
La amenaza de un golpe de fuerza
A medida que se acercan las elecciones del 3 de noviembre, la ansiedad y el miedo ganan a la población. La guerra de Estados Unidos contra Irán continúa y se extiende, con el riesgo permanente de que se convierta en una guerra nuclear. Según los especialistas, la IA podría matarnos en diez años. Y Trump ha amenazado con enviar soldados y agentes del ICE a los colegios electorales, lo que hace temer que robe las elecciones u organice un golpe de Estado. Muchas organizaciones se preparan para defender el escrutinio.
Por el momento, mientras las y los niños vuelven a la escuela, el país está tranquilo. Prácticamente no hay manifestaciones. Pero puede que nos acerquemos a un momento explosivo.
Semanario L´Anticapitaliste - 814 (17/09/2026)
https://lanticapitaliste.org/actualite/international/trump-tente-dacheter-les-voix
Traducción: satorzulogorria
