
Moscow (Russian Federation), 30/12/2025.- Russian President Vladimir Putin meets with State Secretary – Deputy Defence Minister, Defenders of the Fatherland Foundation Chair Anna Tsivileva at the Kremlin in Moscow, Russia, 30 December 2025. (Rusia, Moscú) EFE/EPA/MIKHAIL METZEL/SPUTNIK/KREMLIN / POOL MANDATORY CREDIT
Editorial de Posle//:
A principios de mayo de 2026 el régimen de Putin parecía enfrentarse a una verdadera tormenta: un callejón sin salida en el campo de batalla, un estancamiento económico y una respuesta claramente fallida del Estado a crisis que iban desde las inundaciones en Daguestán hasta una epidemia de fiebre aftosa en Siberia. Al mismo tiempo, el Kremlin ha intensificado los cortes de Internet móvil y ha reforzado los esfuerzos de los servicios de seguridad para intensificar su control sobre las redes sociales.
Aún más llamativos fueron los comentarios inusualmente críticos formulados por figuras públicas generalmente cercanas al Kremlin, en particular la videobloguera Viktoria Bonya [que vive en Mónaco] y el rapero Gif, un posible signo de la creciente frustración entre ciertas franjas de la élite y segmentos de la sociedad rusa que hasta entonces habían permanecido políticamente desmovilizados. Al mismo tiempo, los medios de comunicación occidentales se vieron inundados de informes sobre el colapso de la popularidad de Putin, incluso de especulaciones sobre un posible complot contra él. El propio Putin respondió asegurando repetidamente que las restricciones en Internet eran «temporales» y que la guerra «estaba llegando a su fin”.
¿Indica todo esto una verdadera crisis para el régimen ruso?
En efecto, el primer semestre de 2026 ha estado marcado por una inflación creciente y una disminución significativa del nivel de vida. En la actualidad, los efectos de lo que algunos economistas han calificado de «keynesianismo de guerra», un crecimiento impulsado por el gasto público masivo, parecen haberse en gran medida agotado. Durante los dos primeros años de la guerra, la proporción de rusos que ganan más de 1000 dólares al mes se duplicó, pasando del 5% al 10%. Pero el Ministerio de Desarrollo Económico prevé ahora un crecimiento salarial de solo el 2% para 2026, por debajo del objetivo oficial de inflación del gobierno, fijado en el 5%. Como resultado, los ingresos de los hogares disminuirán en términos reales.
Al mismo tiempo, el déficit presupuestario federal siguió aumentando alcanzando el 2,5%, un nivel ya muy superior al límite del 1,6% previsto por el gobierno para el año. Mientras el Kremlin sigue gastando miles de millones de rublos en el esfuerzo bélico, no tiene más opciones para cubrir el déficit que aumentar los impuestos y reducir el gasto social.
El empeoramiento de la crisis económica erosiona el mito de la «estabilidad de Putin», pero no necesariamente conducirá a manifestaciones masivas. Como en la década de 1990, durante las llamadas reformas del mercado, cuando la mayoría de los rusos tenían dificultades para llegar a fin de mes, la disminución del nivel de vida puede alimentar una apatía y un desapego políticos aún mayores.
Sin embargo, a diferencia de la era Yeltsin [presidente de julio de 1991 a diciembre de 1999], la causa de las dificultades actuales es clara para todas y todos: la guerra de agresión en curso en Ucrania. Los ataques de los drones ucranianos, que se han intensificado especialmente en los últimos meses, hacen imposible ignorar la realidad de esta guerra, o el hecho de que Rusia claramente no la está ganando. La brecha entre la percepción de los acontecimientos por parte del Kremlin y la de los rusos ordinarios se está ampliando rápidamente.
Recientemente, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo que la retirada del ejército ucraniano de la región de Donetsk no era un tema de posibles negociaciones con Kiev, sino un requisito previo para ellas.
En otras palabras, una vez que Ucrania haya cedido voluntariamente parte de su territorio, es probable que se formulen otros requisitos. Está claro que el Kremlin no está interesado en un alto el fuego y planea una gran ofensiva en Donbass este verano y otoño. El objetivo de esta ofensiva no es solo militar sino también político: se trata de convencer a Trump de que Rusia sigue dominando en el campo de batalla, y que Estados Unidos debe, por tanto, aumentar la presión sobre Kiev, obligándola a aceptar las condiciones del Kremlin.
El plan de Putin pone claramente de manifiesto un conflicto entre sus ambiciones personales y los intereses del pueblo ruso. Las pérdidas del ejército ruso en la línea del frente alcanzaron su nivel más alto este año; por ejemplo, solo durante la segunda quincena de abril han muerto alrededor de 4500 soldados (en total, al menos 350.000 rusos han muerto durante los cinco años de guerra). El número de víctimas civiles también está aumentando debido a los ataques de misiles ucranianos contra infraestructuras militares y energéticas (aunque esto es totalmente incomparable con las pérdidas causadas por los ataques rusos en ciudades ucranianas).
El aumento de la represión y los intentos del gobierno de restringir la circulación de información son una respuesta al creciente descontento. Mientras que antes el régimen disfrutaba de una amplia legitimidad entre la población como garante de la estabilidad de la vida cotidiana, ahora se apoya cada vez más en el miedo a la policía y los servicios secretos. En este sentido, Putin podría orientarse hacia el modelo iraní, donde un régimen que no cuenta con el apoyo de la mayoría conserva el poder por medio de la violencia.
En cuanto al estado de ánimo de la élite política y económica, está, por supuesto, descontenta con la continuación sin fin de la guerra, la desaceleración económica, las restricciones en Internet y el creciente poder de los servicios de seguridad. Sin embargo, contrariamente a los rumores difundidos por varios medios de comunicación occidentales, no hay ninguna conspiración en gestación contra Putin.
Esto se explica por varias razones. En primer lugar, el miedo a la represión dentro de la élite la vuelve dividida y desconfiada. Cabe recordar que durante el último año el número de detenciones de funcionarios gubernamentales ha aumentado considerablemente: decenas de empleados del Ministerio de Defensa (incluidos varios antiguos adjuntos del ministro Serguei Shoigu – ministro de Defensa de 2012 a 2024 y puestos como secretario del Consejo de Seguridad desde mayo de 2024) han sido detenidos, así como representantes de otros departamentos. En 2024, el ministro de Transporte, Roman Starovoit, se suicidó debido a la amenaza de arresto, mientras que el viceministro de Recursos Naturales, Denis Boutsaïev, huyó a Estados Unidos [en mayo de 2026 a través de Bielorrusia]. Varios empresarios de primer nivel sospechosos de deslealtad política han perdido sus bienes y su libertad (esto es lo que le pasó, por ejemplo [en 2025], a Vadim Moshkovich, propietario de una de las mayores empresas agrícolas del país).
En segundo lugar, la agenda y las perspectivas de tal conspiración son vagas en las circunstancias actuales, ya que esta élite no tiene una visión común clara de una orientación alternativa en materia de política exterior ni de las condiciones para poner fin a la guerra.
Por último, la desaparición de Putin podría desencadenar conflictos a gran escala dentro de la élite rusa por el control de los bienes. Habiendo destruido todas las instituciones políticas del país durante sus 25 años de reinado, el propio Putin se ha convertido en el único factor que mantiene un equilibrio relativo de intereses dentro de la clase dirigente. Por esta razón la élite teme más su partida que la continuación de sus destructivas aventuras militares. (Editorial publicado en el sitio web de Posle el 19 de mayo de 2026; traducción-edición por la redacción de A l’Encontre)
* Posle (“Después”) se define así: “Después de la invasión rusa en Ucrania, la vida en ambos países nunca volverá a ser la misma. Pero para poder seguir viviendo y actuando, tenemos que encontrar respuestas a algunas preguntas cruciales. ¿Por qué comenzó esta guerra? ¿Por qué es tan difícil de detener? ¿Cómo será el futuro después de la guerra?» Posle es un intento de respuesta a estas preguntas. Como comunidad de autores de ideas afines, condenamos la guerra que ha desencadenado una catástrofe humanitaria, causado una destrucción colosal y provocado la masacre de civiles en Ucrania. Esta misma guerra ha provocado una ola de represión y censura en Rusia. Como miembros de la izquierda, no podemos disociar esta guerra de las inmensas desigualdades sociales y la impotencia de la mayoría trabajadora. Por supuesto, tampoco podemos ignorar la ideología imperialista que se esfuerza por mantener el statu quo y se alimenta del discurso militarista, la xenofobia y el fanatismo».
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“La sensación de catástrofe se intensifica” (2)
El descontento con el presidente Vladimir Putin crece en las más altas esferas del poder en Rusia debido a la prolongada guerra con Ucrania, los crecientes problemas económicos y los bloqueos de Internet, han confiado a The Guardian fuentes cercanas al Kremlin y funcionarios de los servicios de inteligencia europeos.
“Este año, el sentimiento de las élites ha cambiado claramente… hay una profunda decepción con Putin”, ha dicho un influyente empresario. Según él, “la sensación de que se avecina una catástrofe se está fortaleciendo” agregando que “cada vez más personas entienden que se siguen tomando decisiones totalmente absurdas y autodestructivas. Quienes antes defendían a Putin hoy ya no lo hacen. La sensación de tener un futuro ha desaparecido».
El presidente ruso no tiene ninguna intención de poner fin a la guerra, convencido de que puede apoderarse por completo de Donbass a finales de año, según fuentes cercanas a él. “Putin está obsesionado con el Donbass y no se detendrá hasta dentro de un tiempo”, según ha comentado una de las fuentes al periódico.
Al mismo tiempo, allegados del presidente advirtieron de que si Rusia logra romper la resistencia ucraniana, Putin pasará a la acción e intentará apoderarse de los territorios restantes de las regiones de Zaporijia y Kherson, anexionadas en 2022. “No es un estratega a largo plazo. Su apetito es insaciable», según una fuente.
Una fuente cercana a las discusiones en el Kremlin afirmó que Putin estaba recibiendo información distorsionada sobre la evolución de la situación en el frente, donde, según el Pentágono, el ejército ruso ha comenzado a sufrir pérdidas territoriales directas. “Por supuesto, los funcionarios y los militares presentan una versión idílica de los hechos al presidente. Le mienten. Así es como funciona el sistema establecido por Putin», explicó. Los servicios de inteligencia europeos lo confirman, pero no saben hasta qué punto el jefe de Estado es realmente consciente de los problemas sobre el terreno.
El nerviosismo de la élite se ve exacerbado por la inflación galopante, los aumentos de impuestos y las presiones ejercidas sobre las empresas. La detención del multimillonario Vadim Moshkovich, fundador del grupo agroalimentario Rusagro, ha suscitado una gran preocupación. Sin embargo, los oligarcas temen expresar su desacuerdo, aunque, según un empresario entrevistado por la publicación, muchos de ellos están «en el fondo horrorizados”.
“La élite económica juega a la ruleta rusa. Espera que su vecino sufra mientras ella misma se salva”, dijo Oleg Tinkov, un banquero que condenó la guerra y emigró [a Gran Bretaña]. ¿Quién se atreverá a oponerse a él? Todo el mundo está esperando su muerte», agregó.
Un alto responsable de los servicios de inteligencia europeos dijo que las autoridades rusas estaban «actualmente en la etapa de reconocimiento» de los problemas, tanto en el campo de batalla como en la economía, pero que no tenían planes para superarlos.
Los bloqueos masivos de Internet y la creciente influencia del FSB (Servicio Federal de Seguridad de la Federación de Rusia), que hace campaña por tales medidas, han irritado especialmente a la élite. Según las fuentes de la publicación, representantes del bloque político del Kremlin, entre ellos Dmitri Peskov y Serguei Kirienko [subdirector de la Administración Presidencial], intentaron en vano persuadir al presidente de que relajara las restricciones. “Mientras la guerra continúe, Putin privilegiará los servicios de seguridad”, ha comentado una fuente cercana al Kremlin. “En la mesa, todo el mundo habla de Internet. En este sentido, actualmente estamos en una situación cercana a la de Corea del Norte», dijo otra. (Artículo publicado el 24 de mayo de 2026 en The Moscow Times; traducción por Samizdat 2).
https://alencontre.org/europe/russie/dossier-tempete-parfaite-au-kremlin-1.html
Traducción Faustino Eguberri
