satorzulo gorria

Babak Kia//-

Se abre una nueva fase de negociaciones entre Estados Unidos e Irán después de meses de guerra. Si bien este acuerdo provisional es un revés para Trump y especialmente para Netanyahu, las demandas contradictorias de Israel e Irán, las divisiones del régimen iraní y lo errático de Trump hacen que el resultado del conflicto sea aún muy incierto. Para la población iraní, la situación económica y social sigue siendo catastrófica.

Donald Trump anunció el lunes 15 de junio la firma de un acuerdo marco con la República Islámica de Irán. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní ha confirmado un «memorando de entendimiento para poner fin a la guerra con Estados Unidos». Los detalles siguen siendo desconocidos por el momento, pero el texto abre un período de negociaciones de 60 días.

Un acuerdo incierto

Este anuncio se produce cuando el ejército israelí controla el sur del Líbano con una profundidad de 30 kilómetros. Benyamin Netanyahu ha afirmado que Israel no se retiraría de los territorios ocupados en Líbano, Siria y Gaza. Al mismo tiempo, el ejército israelí anunció que había atacado más de 70 posiciones de Hezbolá en el Líbano en 24 horas, apuntando en particular a infraestructuras y un centro de mando en el distrito de Dahieh, al sur de Beirut, y matando a un alto comandante. También se han enviado órdenes de evacuación a varios pueblos del sur del Líbano.

El gobierno israelí considera que el acuerdo entre Washington y Teherán no cumple con sus objetivos de guerra, especialmente en el tema de los misiles balísticos, la red de fuerzas del Eje de la Resistenciay el destino de las reservas de uranio enriquecido.

Por su parte, la República Islámica de Irán condiciona cualquier acuerdo a un alto el fuego entre Israel y Hezbolá y considera las operaciones israelíes en el Líbano como un obstáculo para las negociaciones.

Divisiones dentro del régimen

En Irán, el anuncio del acuerdo provocó la ira del “Frente de la Resistencia” (Jebhe-ye Paydari) y de parte de los conservadores radicales. Esta corriente, históricamente cercana a Mojtaba Khamenei, utiliza su influencia en algunos medios de comunicación, la justicia y los comandantes de la Guardia de la Revolución para oponerse a las negociaciones. Sus divisiones dentro del poder iraní podrían acentuarse en las próximas etapas de las negociaciones.

Esta facción se opone a cualquier alto el fuego con Estados Unidos e Israel y exige la continuación del conflicto y un endurecimiento de la represión interna. ha movilizado a sus partidarios contra los responsables de las negociaciones, en particular Mohammad Bagher Ghalibaf, Abbas Araghchi y el presidente Massoud Pezeshkian. El domingo, el «Frente de la Resistencia» organizó concentraciones de protesta en Teherán y Machhad, calificando cualquier acuerdo con «Estados Unidos que asesinó a Khamenei, los comandantes de los Guardianes de la Revolución y los altos funcionarios del régimen islámico» de traición y humillación. Los manifestantes exigieron la dimisión de Ghalibaf y Araghchi.

A pesar de estas tensiones, la dirección de los Guardianes de la Revolución parece seguir una estrategia de supervivencia del régimen que combina compromisos con Washington y el endurecimiento interno. Las detenciones, condenas y ejecuciones se han intensificado en el contexto de la guerra.

Una crisis económica y social agravada

Si el bloqueo del Estrecho de Ormuz por parte de los Guardianes de la Revolución tiene consecuencias importantes para la economía mundial, lo que lleva a Trump a negociar, el bloqueo marítimo de los puertos iraníes impuesto por el imperialismo estadounidense está estrangulando aún más a Irán.

En el terreno económico y social, Irán se enfrenta a una situación desastrosa. La hiperinflación, que se ha mantenido durante varios años, sigue acelerándose y alcanzó el 73,6% en abril en un año, según el Centro Estadístico Iraní. Las destrucciones relacionadas con el conflicto han provocado más de dos millones de despidos. El coste de la reconstrucción ascendería, según algunas estimaciones, a 300 billones de dólares, lo que afectaría a la capacidad productiva de forma duradera. El próximo verano también estará marcado por un aumento de los cortes de agua y electricidad e importantes penurias.

En este contexto, las fanfarronadas de los líderes iraníes que alardean de una victoria del país deben relativizarse. Si bien la República Islámica de Irán ha sobrevivido y el acuerdo marca, en este momento, una derrota política para Trump y más aún para Netanyahu, son sobre todo los pueblos de Irán y la región los que sufren las consecuencias de esta guerra imperialista.

El fin del conflicto, si se confirma, podría abrir nuevos espacios de protesta. En estas condiciones, las luchas sociales y democráticas volverán con fuerza en los próximos meses.

Semanario L’Anticapitaliste 805 (18-06-2026)

https://lanticapitaliste.org/actualite/international/teheran-et-washington-ouvrent-des-negociations

Traducción: Satorzuloa