satorzulo gorria

Paul Martial//

La guerra en Sudán se inscribe de un juego de alianzas de fuerzas regionales con opciones políticas divergentes, pero unidas por el deseo de aplastar a los movimientos populares portadores de cambios radicales.

La toma de la ciudad de El-Fasher, en Darfur, por las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), con su procesión de atrocidades contra la población civil, saca a la luz el hecho de que en Sudán se está desarrollando una de las mayores crisis humanitarias del mundo, consecuencia de una guerra que enfrenta a Burhan, líder de las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS), y Hemedti, líder de las FAR. Ambos sirvieron a la dictadura de Omar Al-Bashir, aplastaron de forma sangrienta la revolución de 2019 y están devastando el país para tomar el poder.

Petrodólares que financian la guerra

Los FAS cuentan con el apoyo de Egipto, Turquía y Arabia Saudita, mientras que las FAR cuentan con el apoyo masivo de los Emiratos Árabes Unidos (EAU). ¿Por qué este país del Golfo, aunque aliado de Arabia Saudita, apoya tan fuertemente a las FAR? Si bien los dos estados petroleros comparten objetivos comunes -lucha contra Irán, oposición a Qatar y a cualquier forma de islamismo político, promoción de una gobernanza autoritaria destinada a garantizar la estabilidad regional- sus políticas extranjeras divergen. Los EAU aspiran a convertirse en una potencia regional y se dan los medios para hacerlo, haciendo de África su terreno favorito. Controlan muchos puertos del continente, invierten en minería, agricultura y  en una logística ampliamente utilizada para operaciones comerciales y militares.

Sudán ilustra perfectamente la sinergia de las diferentes estructuras establecidas por el Emirato, donde se entrelazan el tráfico de oro, el de armas y el de capitales, con consecuencias para otros países. Así, Chad ha optado por romper sus acuerdos militares con Francia para aliarse con los EAU convirtiéndose en una base logística de suministro de armas para las FAR, ganando de paso cientos de millones de dólares.

Los aliados en detrimento de la paz

La dificultad de llegar a una paz negociada se explica en parte por el hecho de que los partidarios de los dos beligerantes son aliados del campo occidental. Estados Unidos no puede enfrentarse a Egipto, que ha jugado su papel de socio dócil durante la guerra contra Gaza, ni a los EAU, piedra angular de los acuerdos de Abraham y considerados como la principal «victoria» diplomática del primer mandato de Trump. Lo mismo ocurre con Europa, que intenta tímidamente tener un papel en esta crisis. Pero, ¿qué puede decir París a Mohammed bin Zayed Al Nahyane, el emir de Abu Dhabi, que compró aviones Rafale por 18.000 millones de dólares o qué puede hacer Londres, cuyas exportaciones a los Emiratos Árabes Unidos llegan a cerca de 15 mil millones de libras, sino organizar conferencias sin futuro?

La otra dimensión es puro cinismo. Un Sudán en guerra, con una población devastada, sigue siendo la forma más segura de sofocar cualquier intento revolucionario que pueda derrocar a los líderes de las FAR y del ejército sudanés.

Semanario L’Anticapitaliste – 779 (11/12/2025)

https://lanticapitaliste.org/actualite/international/soudan-une-guerre-financee-par-les-puissances-regionales

Traducción: satorzulogorria