satorzulo gorria

(Paul Martial)—

Si la oleada de odio contra las y los ciudadanos extranjeros se inscribe en un contexto social catastrófico, también es fomentada por políticos corruptos.

El pasado 30 de junio se organizaron 300 manifestaciones en toda Sudáfrica para exigir la salida de las y los migrantes. Desde que esta ola de xenofobia ha abate sobre el país, cientos de tiendas spaza -pequeñas tiendas de comestibles locales- mantenidas por personas extranjeras han sido saqueadas y se han producido agresiones físicas, lo que ha provocado el éxodo de 25 000 personas.

Caldo de cultivo social

Para explicar estas movilizaciones de odio, se destaca a menudo con razón la miseria social. Casi dos tercios de las personas sudafricanas viven por debajo del umbral de la pobreza en el que sigue siendo uno de los países más desiguales del mundo. De hecho, el 10% de la población, del que la mayoría es blanca, posee el 93% de la riqueza del país. El sistema posterior al apartheid, gangrenado por la corrupción y la incuria, ha demostrado ser incapaz de responder a las aspiraciones de la población, mientras que el desempleo masivo alimenta la desesperación.

Tal situación es un terreno ideal para organizaciones como Operation Dudula que se ha dado a conocer por acciones destinadas a prohibir a las peresonas extranjeras el acceso a los hospitales. Más recientemente, la organización March and March, nacida en KwaZulu-Natal y dirigida por la ex presentadora de radio Jacinta Ngobese-Zuma, sigue asociando a las personas migrantes con todos los males del país: desempleo, delincuencia, violencia, etc.

Manipulación política

Más allá de este marasmo social, algunas personalidades políticas fomentan el odio hacia las personas extranjeras y apoyan, incluso económicamente, la Operación Dudula y Marcha y Marcha. Este es el caso, en particular, del Partido de la Libertad Inkatha, cuya base electoral es principalmente zulú, del exalcalde de Johannesburgo Herman Mashaba, fundador de ActionSA, que se dice libertariano, así como de Jacob Zuma, ex presidente de la República obligado a dejar el poder tras casos de corrupción de una magnitud sin precedentes. Todos buscan instrumentalizar estas movilizaciones con vistas a las elecciones locales previstas para noviembre de 2026.

Si bien los líderes de la ANC piden hoy la calma, su responsabilidad en este clima perjudicial es inmensa, como lo ilustró la represión en el sitio minero de Stilfontein en enero de 2025. Las autoridades habían dejado entonces morir de hambre a 93 menores ilegales mientras llevaban a cabo una campaña insistiendo en su origen extranjero. A fuerza de golpes mediáticos, habían logrado trivializar, en parte de la opinión pública, el desprecio por la vida de estas personas migrantes.

La resistencia se organiza

Ante estos acontecimientos, se ha formado un frente que reúne a 160 organizaciones sindicales, políticas, sociales, religiosas, consuetudinarias y de defensa de los derechos humanos para luchar contra lo que ahora se denomina “africafobia”.

Los Economic Freedom Fighters (EFF) de Julius Malema, a pesar de las numerosas críticas que se pueden dirigir a algunas de sus posiciones, han mantenido, con cierto coraje político, una línea de solidaridad con las y los migrantes, en consonancia con su reivindicado panafricanismo.

Por su parte, el movimiento Abahlali baseMjondolo, que reúne a varios cientos de miles de habitantes de los townships, ha declarado: “La xenofobia no garantizará una distribución equitativa de la tierra y la riqueza. No restaurará la dignidad de las y los oprimidos. Una persona es una persona, dondequiera que esté. Un vecino es un vecino y un compañero es un compañero, venga de donde venga”. Ojalá que esta declaración sea escuchada.

L’Anticapitaliste – 809 (16/07/2026)

https://lanticapitaliste.org/actualite/international/afrique-du-sud-les-responsables-de-la-xenophobie

Traducción: satorzulogorria