
“Todos llevamos un nuevo mundo en nuestros corazones” Buenaventura Durruti.
(Marcelino Fraile)—
Para mi, como me supongo, para cualquier persona defensora de los derechos humanos. Es un crimen monstruoso el inducir a la población marroquí, fundamentalmente jóvenes a la movilización sobre Ceuta.
Mohamed VI utiliza el desigual e injusto reparto de la riqueza, para forzar a sus propios habitantes, a la migración permanente y en esta ocasión provocar una avalancha sobre Ceuta. ¿Como se consigue esta estampida social? Manipulando las ilusiones y usando las esperanzas de miles de personas desesperadas por abandonar una situación social, económica o política miserable, en búsqueda de un lugar mejor.
El resultado de esta movilización masiva, o avalancha inducida, se culmina con un resultado desastroso e inhumano. Más de 67 personas han muerto ahogadas, muchas de ellas menores de 14 años.
La dictatorial monarquía alauí es fiel seguidora de las políticas migratorias de Trump o Netanyahu. Políticas de expulsión y exterminio de las personas migrantes con métodos militares y policiales.
Afortunada y desgraciadamente las políticas migratorias de la Unión Europea son diferente a las Trump y compañía. De la mano de las ultraderechas y derechas europeas la deshumanización de las personas, junto con las crecientes restricciones de acceso y auxilio a las personas migrantes, o las financiaciones a terceros países para la contención y represión de los flujos migratorios. Convierten a Europa en una fortaleza inexpugnable e hipócrita, que se abastece de esas personas cuando mas los necesita para sostener su productividad, competencia y evitar su decadencia.
Y singularmente, el estado español y el gobierno progresista formalmente han resistido a algunas de las imposiciones restrictivas y más contrarias a los derechos humanos. Pero tampoco el gobierno progresista está exento incoherencias. Como la masacre de la vaya de Melilla en el 2022 con 37 muertes, 70 personas desaparecidas y 470 devueltas con el uso desproporcionado de la fuerza en la frontera.
Estos sucesos, que en unos días olvidaremos por obra y gracia de los medios de comunicación no son esporádicos, ni casuales. El mediterráneo se ha convertido en la mayor fosa común de la historia.
En la comodidad de nuestras playas no nos podemos acostumbrar a recoger cadáveres de niños como medusas. En lo que va de año, antes de la avalancha ya llevaban 40 personas ahogadas en Ceuta, por ese motivo.
Estas migraciones permanentes, recurrentes, masivas o a cuentagotas, inducidas o sin inducir se van a reproducir una y otra vez. El calentamiento global, la destrucción del medio natural y humano, junto a las guerras son el alimento de estas migraciones por la supervivencia.
El ecosistema mundial del capitalismo actual (como formula David Harvey en su libro 17 contradicciones y el fin del capitalismo) impulsa y profundiza el ecocidio, es decir, la destrucción y el desequilibrio con el medio natural y el genocidio con las poblaciones humanas, sin menor de los escrúpulos. Estos son la base para sostener su dinámica de acumulación de las riquezas de manera ilimitada.
La naturaleza material se expolia en los países neocolonizados, y las vidas humanas sobrantes se eliminan o se utilizan en los países desarrollados para acabar con los estados de bienestar.
La resistencia a estas necropolíticas, al ecocidio galopante, no pasa por incrementar las vallas electrificadas, las boyas kilométricas, el alambre de espino y las fuerzas represivas,…
La ciudadanía europea debemos presionar por cambiar las políticas de restricciones y expulsiones, por las de acogida, ayuda y solidaridad.
Y el gobierno progresista como el actual debería resistir a los chantajes y presiones de Trump para evitar el sometimiento sus políticas, o a las del dictador de marruecos. Una política de acogida racional y regulada se puede sostener y desarrollar. También se puede ayuda a los países con terribles dificultades, como en cierta forma hemos hecho con Senegal, para que combatan la pobreza. Debemos mantenernos en el cumplimiento de los derechos humanos y en el auxilio a los refugiados. Por que proteger la dignidad de la vida humana es la mayor de las riquezas que disponemos la humanidad.
