satorzulo gorria

Joseph Daher//

El Gobierno de Transición Sirio (GTS) y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) llegaron a un acuerdo el 30 de enero de 2026. Además de un alto el fuego, prevé una integración militar y administrativa progresiva de las FDS en las instituciones. Sin embargo, estamos lejos de una solución global para la cuestión kurda y la democratización de Siria.

Este acuerdo permite la suspensión de los ataques contra las poblaciones kurdas, después de semanas de lucha que vieron a las fuerzas gubernamentales tomar el control de los barrios de mayoría kurda de Cheikh Maqsoud y Achrafieh en Alepo, lo que provocó el desplazamiento forzado de decenas de miles de civiles de personas y la toma por parte de las fuerzas gubernamentales de grandes porciones de las provincias deir ez-Zor y Raqqa.

El papel de Estados Unidos y Turquía

Washington no ejerció ninguna presión para poner fin a las acciones militares del gobierno sirio, de las que Estados Unidos se convirtió en un apoyo. Por su parte, Turquía bombardeó zonas de Qamichli durante la ofensiva de las tropas de Damasco, a las que se admite que proporcionó asistencia logística.

Desde la caída de Assad, Turquía es uno de los actores regionales más importantes en Siria. Al apoyar a las autoridades dominadas por Hayat Tahrir al-Sham (HTC), Ankara pretende deshacerse de los refugiados sirios y sacar beneficios de la reconstrucción del país. Pero el objetivo principal de Turquía es obstaculizar las aspiraciones kurdas de autonomía, percibidas como una amenaza para la seguridad nacional, y desmantelar la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria (AANES).

Límites del proyecto de la AANES

Dos tercios de los territorios controlados por las FDS fueron conquistados en pocos días. Esta rapidez pone de manifiesto los límites del proyecto político de la AANES entre las poblaciones no kurdas. A lo largo de los años, segmentos de la población árabe han protestado contra la discriminación, determinadas prácticas de «seguridad», el encarcelamiento de activistas y civiles, así como la falta de representación en las instituciones.

En lugar de tratar de obtener el consentimiento de las clases populares árabes y hacer que participaran en la gestión de las instituciones, los líderes de las FDS colaboraron con los jefes tribales para gestionar las poblaciones. Sin embargo, estos líderes cambian de lealtad en función de los actores políticos más poderosos del momento, defendiendo sus propios intereses materiales. A medida que el equilibrio de poder evolucionaba a favor de Damasco, siguieron el movimiento.

La confianza mal dada de la dirección de las FDS a la continuación del apoyo estadounidense y su falta de prioridad para la construcción de amplias alianzas políticas con las fuerzas democráticas y progresistas del país han debilitado la sostenibilidad de su proyecto.

Centralización del poder en Damasco

La ofensiva de las fuerzas armadas de Damasco es la continuación, desde la caída de Assad, del intento de los actuales líderes sirios de centralizar el poder rechazando vías más inclusivas.

Además, las autoridades dirigentes y sus partidarios han promovido un discurso agresivo contra los kurdos y las FDS. Hay muchos indicios de racismo y violaciones de los derechos humanos por parte de las fuerzas gubernamentales y de los grupos armados afiliados a ellas.

A pesar de la concesión de derechos lingüísticos, culturales y de ciudadanía a la población kurda, persisten temores legítimos, en particular sobre la integración de los empleados civiles o la forma que adoptarán las cuatro brigadas kurdas dirigidas por el Ministerio de Defensa. Del mismo modo, el texto sigue siendo vago sobre las cuestiones cruciales de la descentralización administrativa y de seguridad. En términos más generales, una verdadera participación política es siempre hipotética, ya sea para los kurdos u otros sectores de la población.

Las nuevas autoridades han demostrado que sus proyectos no constituyen una clara ruptura con las prácticas autoritarias. Actualmente, Damasco no ofrece ninguna representación política democrática e inclusiva, ningún reparto de poder. Todas y todos los sirios que aspiran a la democracia, la justicia social y la igualdad deberían preocuparse por estas dinámicas y oponerse a ellas.

Ninguna democratización real de Siria puede tener lugar sin la realización del derecho a la autodeterminación del pueblo kurdo; lo contrario también es cierto.

Semanal El Anticapitalista – 787 (12/02/2026)

https://lanticapitaliste.org/actualite/international/syrie-democratisation-et-question-nationale-kurde

Traducción: Satorzulogorria