
Mercenarios rusos en Koundili – Wikimedia commons
Paul Martial//
La violencia ejercida por los mercenarios rusos en Malí contra las poblaciones civiles se desarrolla en un clima de total impunidad, sin condena ni reacción de las autoridades malienses. Esta estrategia de terror agrava una situación de seguridad y social ya catastrófica.
Llegado al poder por un golpe de estado, Assimi Goïta justificó su golpe por la incapacidad del régimen anterior para derrotar a los yihadistas. Casi cinco años después, su historial es catastrófico, tanto en términos económicos como de seguridad.
Inhumanidad
Si bien la dimensión religiosa del conflicto en Malí es real, no debe ocultar las cuestiones sociales y comunitarias. Las soluciones de paz solo pueden ser políticas y elaboradas por las propias poblaciones. Son urgentes porque, cuanto más se atasca el conflicto, más aumentan los actos de violencia contra la población civil en cantidad y horror.
Numerosos informes detallan los abusos cometidos por los mercenarios de Wagner. En Tinzaouaten, los drones bombardearon la ciudad como represalia. En Moura cientos de personas fueron ejecutadas durante tres días. Los relatos de refugiadas malienses en Mauritania evocan violaciones masivas. Periodistas de Jeune Afrique se infiltraron en una red de Telegram llamada “tíos blancos en África 18+”, donde se venden vídeos de ejecuciones y torturas en centros instalados en los cuarteles del ejército maliense. Otros vídeos, recogidos por investigadores de la Corte Penal Internacional, muestran escenas de despieces de cadáveres e incluso actos similares al canibalismo.
Los testimonios recogidos por las organizaciones de derechos humanos describen incendios en aldeas, saqueos y robos de las escasas posesiones de sus habitantes. También informan de secuestros con demandas de rescate. Las principales víctimas son las y los malienses de las comunidades peules o tuaregs, acusados erróneamente de ser cómplices de los yihadistas.
Efectos deletéreos
Desde el inicio de la intervención de Wagner, en diciembre de 2021, se han multiplicado las pruebas sobre los crímenes de lesa humanidad. Los mercenarios parecían actuar con total impunidad. La sustitución, en 2024, de Wagner por el Africa Corps, una estructura que depende directamente del Ministerio de Defensa ruso, lamentablemente no ha cambiado nada en esta dramática situación, y por una buena razón: más del 80% de los miembros de la sociedad fundada por Evgueni Prigozhin se han integrado en la nueva entidad.
Los comportamientos abyectos de estos mercenarios alientan a los militares malienses a una mayor violencia contra la población civil y acentúan las divisiones, incluso los odios comunitarios. La gente obligada a cooperar con los yihadistas es considerada cómplice por las autoridades malienses.
Obviamente, los miembros del Africa Corps no tienen ningún interés en que la situación del país mejore, ya que el caos sigue siendo una lucrativa fuente de ingresos para ellos.
En los hechos Assimi Goïta garantiza una total impunidad a una empresa militar privada extranjera que masacra a sus propios compatriotas, contradiciendo así sus pretensiones de defender la soberanía de Malí.
Semanario L’Anticapitaliste – 781 (24/12/2025)
https://lanticapitaliste.org/actualite/international/mali-les-atrocites-de-wagner
Traducción: Satorzulogorria
