
Si bien quedarse es una opción activa para muchas mujeres, las políticas deben ayudar a que esta opción sea viable.
(Natalia Zaika, Volodymyr Vakhitov y Hanna Vakhitova )*-----
¿Por qué algunas personas eligen quedarse durante una guerra cuando podrían irse? Un nuevo estudio sobre las mujeres ucranianas muestra que quedarse no suele ser un último recurso, sino una opción deliberada, una opción que tiene implicaciones para las políticas públicas y la reconstrucción.
Los desplazamientos de población a gran escala son una de las consecuencias más visibles de toda guerra y, por lo tanto, despiertan un interés considerable por parte de los responsables políticos, las organizaciones internacionales y las y los investigadores. Sin embargo, en muchos conflictos, las y los que huyen representan solo una pequeña parte de la población afectada. Por el contrario, un número mucho mayor de personas permanece en zonas expuestas a la violencia, la inseguridad y las perturbaciones. A pesar de su número, quienes se quedan son objeto de muchos menos estudios, una laguna que a menudo se califica de “sesgo de movilidad”.
¿Por qué hay gente que se queda en tiempos de guerra? ¿Su decisión está motivada por recursos limitados? ¿Han subestimado los riesgos? ¿O es una opción deliberada? ¿Y en qué circunstancias acabarían decidiendo irse? Las y los investigadores todavía tienen muy pocas respuestas y, sobre todo, no representativas a estas preguntas. Sin embargo, estas respuestas son esenciales para comprender cuándo podría producirse una nueva ola importante de desplazamientos. Del mismo modo, sin estos conocimientos, los esfuerzos para satisfacer las necesidades de quienes se quedan no son ni sistemáticos ni eficaces.
Más de cuatro años después de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, millones de ucranianas y ucranianos permanecen en el país a pesar de los continuos ataques, las infraestructuras dañadas y la incertidumbre económica. Mientras que los hombres en edad de cumplir el servicio militar solo pueden cruzar la frontera bajo ciertas condiciones, las mujeres tienen más libertad para decidir si lo hacen o no. En enero de 2025, el Instituto de Estudios de Comportamiento de la Universidad Americana de Kiev, en colaboración con el Centro de Estrategia Económica, encuestó a 2.018 mujeres de entre 18 y 60 años que viven en Ucrania para obtener más información sobre sus motivaciones e intenciones. Comprender por qué muchas mujeres se quedan es esencial para la elaboración de políticas humanitarias, la protección social y la futura reconstrucción.
¿Decisión propia u obligación de quedarse?
Los resultados de la investigación cuestionan la hipótesis de que las personas que viven en zonas de guerra se quedan porque no pueden irse. Entre las mujeres encuestadas, el 79% dijo que era importante para ellas quedarse en Ucrania. Al preguntarles sobre sus planes de futuro, el 72% indicó que no se planteaba instalarse en el extranjero a largo plazo.
Las personas entrevistadas más mayores, casadas y con mayores ingresos, así como las que nunca antes habían viajado, expresaron la mayor intención de quedarse. Las encuestadas más jóvenes con ingresos más modestos, así como las que ya habían estado en el extranjero, estaban más inclinadas a considerar volver a irse, principalmente en busca de un mejor nivel de vida y una mayor seguridad.
Varios supuestos factores predictivos han sido menos importantes de lo que generalmente se cree. Las mujeres con hijos no estaban más inclinadas a considerar instalarse en el extranjero que las que no los tenían. Lo mismo ocurría con las mujeres desempleadas, las mujeres desplazadas dentro del país y aquellas cuyas viviendas habían sido destruidas o estaban ocupadas. Estas experiencias son graves, pero no se traducen automáticamente en proyectos de migración internacional.
Motivaciones para quedarse
La razón más frecuente para quedarse en Ucrania fue la familia: el 91% de las personas entrevistadas dijeron haberse quedado porque querían estar con sus seres queridos. Una proporción casi igual de importante, el 88%, indicó que se quedó porque Ucrania era su país. La vivienda también jugó un papel importante: el 72% mencionó tener un lugar donde vivir como una razón para no irse. Una proporción menor de las encuestadas se quedó porque tenían un buen trabajo o podían beneficiarse de un mejor nivel de vida en Ucrania que en el extranjero.
Estas respuestas muestran que quedarse no es ni puramente económico ni puramente emocional. La decisión de quedarse se basa en tener una vida que conserve una cierta estructura: lazos familiares, sentido de pertenencia, vivienda, rutinas, trabajo y un futuro en Ucrania. Es por eso que dos tercios de los encuestados dijeron estar de acuerdo con la afirmación “Simplemente no quiero irme”. Para muchos, quedarse no es la falta de un proyecto. Es el proyecto en sí.
Quedarse tampoco significa que las mujeres subestimen los peligros. Solo el 39% de las personas encuestadas consideró que permanecer en Ucrania era relativamente seguro. La mayoría sabía que los riesgos eran graves. Su decisión no puede reducirse a la desinformación o a la negación.
Condiciones de salida
El estudio se llevó a cabo mientras se libraba un conflicto armado. Por lo tanto, incluso si las personas encuestadas desean permanecer en el país hoy, la evolución de su situación -en términos de seguridad, condiciones de vida, empleo, etc.- podría obligarlas a huir en el futuro. Cuando se les preguntó directamente, el 15% de las encuestadas dijo que había considerado activamente irse. Estudios anteriores sobre la migración de mano de obra sugieren que el número de migrantes potenciales puede dividirse por aproximadamente 10 para obtener una estimación del número real de migrantes. Esto significa que no hay que esperar una gran ola de desplazamientos desde Ucrania, incluso en el peor de las situaciones militares.
Para verificar esta conclusión, seguimos un protocolo experimental y preguntamos qué tipos de deterioro de la situación incitarían a las mujeres a abandonar sus hogares. Hemos analizado seis factores: el deterioro de la seguridad, la pérdida de vivienda, la pérdida de ingresos, los cortes prolongados de electricidad y calefacción, una crisis política o una reducción de la ayuda internacional, y la salida de amigos y amigas.
El deterioro de la situación de seguridad ha sido, con mucho, el principal factor desencadenante. Sin embargo, solo una escalada importante, como la amenaza de una ocupación, haría que las mujeres fueran mucho más propensas a ir al extranjero. Los graves cortes de electricidad y calefacción, una crisis política y una fuerte disminución de la ayuda internacional también aumentarían la probabilidad de que las encuestadas se vayan al extranjero, pero estos factores tuvieron un impacto casi la mitad que las amenazas directas a la seguridad.
La pérdida de su vivienda y la pérdida total de ingresos también han desempeñado un papel, pero la mayoría de las veces han llevado a las mujeres a trasladarse a otros lugares de Ucrania en lugar de al extranjero. Esto corresponde a lo que sucedió durante el invierno de 2026, cuando quienes se quedaron sufrieron interrupciones prolongadas en el suministro de calefacción, electricidad y agua, causadas por los bombardeos de infraestructuras civiles, sin que se observara un éxodo masivo.
Los vínculos sociales también juegan un papel, pero en menor medida. Las personas entrevistadas estarían más inclinadas a abandonar Ucrania si la mayoría de sus amigos amigas abandonaran su ciudad natal o país, aunque este factor fue el menos importante de los seis que analizamos.
En general, el futuro de los desplazamientos de población desde Ucrania dependerá menos de un cambio gradual de las mentalidades que de acontecimientos importantes. Solo en caso de deterioro repentino de la situación de seguridad es probable que las mujeres consideraran irse. Mientras la vida en Ucrania continúe, muchas optarán por quedarse.
Para el gobierno ucraniano y las organizaciones internacionales, la lección esencial que hay que tener presente es que la ayuda no debe limitarse a la evacuación, el desplazamiento o el regreso. También debe tener como objetivo apoyar a las personas que deciden quedarse. Si bien quedarse es una opción activa para muchas mujeres, las políticas deben ayudar a que esta elección sea viable.
24 de junio de 2026
* Natalia Zaika es subdirectora del Instituto de Estudios del Comportamiento de la Universidad Americana de Kiev. Fue investigadora en la Red de Investigación de Ucrania@ZOiS, financiada por el Ministerio Federal de Investigación, Tecnología y Espacio de Alemania.
El Dr. Volodymyr Vakhitov es economista y director del Instituto de Estudios del Comportamiento de la Universidad de Kiev de los Estados Unidos. Es investigador en la Red de Investigación de Ucrania@ZOiS, financiada por el Ministerio Federal de Investigación, Tecnología y Espacio de Alemania.
La Dra. Hanna Vakhitova es economista especializada en políticas públicas y profesora en la Escuela de Economía de Kyiv.
https://www.zois-berlin.de/en/publications/zois-spotlight/the-choice-to-stay-women-in-wartime-ukraine. Traducido al francés por Didier Epsztajn
Traducción: Faustino Eguberri
