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Atrapados entre la agresión imperialista llevada a cabo por Estados Unidos e Israel y la represión de la República Islámica, los pueblos de Irán sufren una guerra destructiva con importantes consecuencias sociales.
La guerra imperialista desatada por Trump y Netanyahu contra Irán está en su quinta semana. Según los Estados Mayores israelíes y estadounidenses, ya se han lanzado más de 30 000 bombas y misiles sobre Irán.
La población sacrificada
Las pérdidas civiles siguen aumentando: escuelas, hospitales, universidades y zonas residenciales están en cuestión. Las infraestructuras industriales (refinerías, siderurgia, fábricas de cemento) también se ven afectadas, lo que provoca muchas muertes entre las y los trabajadores. El objetivo es debilitar permanentemente las capacidades productivas de Irán y convertirlo en un Estado incapaz de influir regionalmente, a costa de un colapso social duradero. Es esta devastadora intervención imperialista la que aplauden las y los monárquicos iraníes. Los pueblos de Irán bombardeados lo recordarán.
Paralelamente a su respuesta balística y al bloqueo del Estrecho de Ormuz, la República Islámica de Irán (RII) intensifica la represión interna: el régimen multiplica las detenciones masivas, las ejecuciones y hace que se instale en el país un clima de terror. Estos los últimos días la milicia iraquí Hachd al Chaabi ha desplegado hombres en territorio iraní en apoyo de las fuerzas represivas del régimen. A esta sangrienta dictadura dan su apoyo algunas redes de activistas campistas, que creen que la lucha legítima contra el orden israelí-estadounidense en la región pasa por una alineación con la República Islámica de Irán -RII. En lugar de construir convergencias entre las clases populares de la región contra las dominaciones reaccionarias, imperialistas y coloniales, estos campistas oponen a los pueblos entre sí y se ponen del lado de las dictaduras.
¿Cuál es el final de esta guerra?
A pesar de los discursos contradictorios de Trump y las negaciones de los líderes iraníes, ambos bandos buscan ahora poner fin al conflicto, cada uno queriendo imponer su propia versión de la «victoria».
A nivel militar, Estados Unidos e Israel tienen una clara ventaja. Pueden reclamar daños importantes infligidos a Irán. Por su parte, el régimen iraní buscará presentar su supervivencia como una victoria, a pesar de sus crisis internas.
Estados Unidos también tiene razones económicas para poner fin a la guerra: perturbación de los mercados energéticos, presión sobre la economía y aumento de la inflación. El coste financiero de la guerra es enorme para los Estados Unidos. En cinco semanas ascendería a 50 mil millones de dólares. A esto se suma una oposición interna a la creciente guerra, con movilizaciones masivas en los últimos días en torno al movimiento “No Kings” y divisiones dentro del campo republicano a medida que se acercan las elecciones.
Por su parte, la RII es consciente de sus debilidades: incapacidad para sostener una guerra larga, falta de cohesión y falta de apoyo popular masivo. El silencio de la población se debe más al miedo que a la adhesión.
A nivel diplomático, países como Pakistán, Turquía o Egipto han propuesto mediaciones, Pakistán ha desempeñado recientemente un papel más activo.
En este contexto, un escenario está tomando forma. Estados Unidos e Israel dejaron vivo a Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento, ex comandante de los Guardianes de la Revolución, responsable de la sangrienta represión del movimiento estudiantil de 1999. Antiguo alcalde de Teherán, Ghalibaf es un corrupto notorio. Es con él con quien Trump dice negociar. Ghalibaf probablemente hará importantes concesiones para mantener el régimen. Sobre todo porque Trump sigue desplegando fuerzas en la región, y las amenazas de una incursión terrestre son cada vez más precisas.
Apoyar la lucha de los pueblos de Irán
En cualquier caso, el régimen iraní saldrá debilitado de esta guerra, tanto militar como políticamente, pero también en términos de legitimidad y control social.
Una vez terminada la guerra, los movimientos sociales resurgirán. La sociedad puesta a prueba por la guerra, la crisis y la dictadura buscará expresar sus reivindicaciones. Estos movimientos sociales tendrán que organizarse y vincularse entre sí para allanar el camino a una alternativa popular surgida de la base.
¡Es urgente apoyar la lucha de los pueblos de Irán exigiendo el fin de esta guerra imperialista!
Semanario L´Anticapitaliste – 794 (02/04/2026)
https://lanticapitaliste.org/actualite/international/iran-une-guerre-imperialiste-devastatrice
Traducción: Satorzulogorria
