
Babak Kia//
Los bombardeos israelíes-estadounidenses contra Irán están cobrando ya cientos de víctimas civiles y hacen que se cierna la amenaza de una importante desestabilización regional. El régimen de Teherán intenta estrechar las filas mientras la guerra se extiende.
La guerra imperialista desatada el 28 de febrero de 2026 por Donald Trump y Benyamin Netanyahu contra la República Islámica de Irán se está volviendo cada día más destructiva.
Carnicería de la población civil
Estados Unidos e Israel no solo atacan el aparato militar y de seguridad del régimen, sino también la infraestructura civil como las plantas de desalinización del agua de mar y las zonas residenciales. Los bombardeos contra yacimientos petroleros, refinerías y reservas de petróleo, especialmente en Teherán, también constituyen catástrofes ecológicas. Las poblaciones civiles son las primeras víctimas: ya hay más de 1.700 muertos.
En las ciudades afectadas, las y los habitantes se enfrentan a la escasez de alimentos y aumento de los precios, incluso cuando el levantamiento recientemente aplastado por el régimen había comenzado en el tema de la hiperinflación. Las fuerzas de seguridad imponen un orden marcial en las zonas urbanas, multiplicando los puestos de control.
Fortalecimiento político del régimen
En el plano político, la guerra refuerza la posición de la dirección de los Guardianes de la Revolución que, a pesar de las fuertes pérdidas, acaba de imponer a Mojtaba Khamenei como Guía Supremo en sustitución de su padre. Elegido por la Asamblea de Expertos, Mojtaba Khamenei ha sido durante mucho tiempo una figura influyente del régimen. Siempre a la sombra de su padre Ali Khamenei, mantiene estrechos vínculos con la dirección de los Guardianes de la Revolución y conoce bien los mecanismos internos del poder. Ha desempeñado un papel importante en la represión de los numerosos levantamientos desde 2009.
En la vertiente religiosa, su legitimidad sigue siendo débil. Antes de su nombramiento, era solo hodjatoleslam, un rango relativamente modesto en la jerarquía del clero chiíta, aunque probablemente será elevado al rango de ayatolá. Nunca ha pronunciado un discurso político público y sobre todo obtiene su influencia de sus redes dentro del aparato estatal, así como de su poder económico. También es conocido por acusaciones de corrupción y malversación de fondos que ascienden a decenas de miles de millones de dólares. Su nombramiento tiene como objetivo ante todo mostrar la continuidad del régimen. Queda por ver cuánto tiempo podrá sobrevivir y mantener esta posición, lo que dependerá en parte de la evolución de la guerra y de las decisiones de Washington y Tel Aviv.
Capacidad de respuesta a pesar de las pérdidas
Militarmente, el régimen ha sufrido grandes pérdidas y su sistema de defensa aérea está en gran medida neutralizado. La República Islámica nunca ha invertido en la protección de la población civil: no hay refugios ni un sistema de alerta eficaz. Por otro lado, se han dedicado importantes recursos a la construcción de búnkeres para los dignatarios del régimen y para las instalaciones nucleares y balísticas.
A pesar de sus debilidades militares, Irán conserva capacidades de respuesta y hacer daño. Los Guardianes de la Revolución han esparcido rampas de lanzamiento de misiles y drones por todo el territorio. Las bases estadounidenses en la región, así como las ciudades israelíes, son atacadas regularmente.
La estrategia del régimen iraní tiene como objetivo aumentar el coste económico de la guerra para provocar presiones de la opinión pública occidental contra esta intervención. Las tensiones en torno al estrecho de Ormuz y los ataques contra las petromonarquías del Golfo han provocado un aumento significativo de los precios del gas y el petróleo. Los efectos ya se sienten en Europa y Estados Unidos con el aumento del precio del combustible.
La alineación de las potencias occidentales
Esta situación desestabiliza enormemente la región y preocupa a los Estados del Golfo, ya opuestos a la intervención israeloestadounidense.
China y Rusia, aunque aliadas de Teherán y miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, permanecen diplomáticamente reservadas y ni siquiera han pedido la celebración de una reunión de emergencia de las Naciones Unidas.
Los Estados europeos, con la notable excepción de España, se han puesto una vez más del lado de Trump y Netanyahu. La decisión de Macron de abrir las bases francesas a la aviación estadounidense, incluida la de Istres, y de «asegurar» la navegación en el estrecho de Ormuz, por el que transita el 20% del petróleo mundial, está cargada de peligros porque tal acción sería vivida como una entrada en guerra por parte de la República Islámica de Irán.
Solidaridad con los pueblos de Oriente Medio
Trump sigue tratando de negociar con algunas facciones del régimen iraní, pero la fuerte presión de seguridad dentro del país impide por el momento cualquier expresión disidente dentro del poder. En cuanto a Netanyahu, que está librando una guerra criminal paralela contra Líbano, su estrategia consiste en debilitar a los estados fuertes de la región y fragmentarlos, si es necesario, para que el Estado de Israel sea la única potencia regional.
Ante esta situación desastrosa para los pueblos de Oriente Medio, las fuerzas de la izquierda social y política deben construir un movimiento contra la guerra y para detener la intervención criminal del Estado de Israel en el Líbano. La lucha contra el imperialismo es inseparable de la lucha de los pueblos contra las dictaduras y contra los Estados reaccionarios.
El apoyo a los pueblos de Oriente Medio frente a la guerra imperialista y contra el Estado colonial y genocida de Israel va acompañado de nuestra solidaridad con las luchas contra la dictadura, por el derecho a la autodeterminación, la justicia social, la igualdad y la libertad en toda la región.
Peligrosa instrumentalización de algunas fuerzas kurdas
Seis organizaciones nacionalistas burguesas kurdas apoyadas por Washington y Tel Aviv han decidido unir sus fuerzas. Esta política, si desembocara en un enfrentamiento armado contra la República Islámica de Irán, se traduciría en una represión brutal contra las poblaciones civiles en el Kurdistán iraní y en respuestas violentas del régimen de Teherán contra el Kurdistán iraquí.
En este contexto, el Partido Comunista del Kurdistán (Irán) y su rama kurda, el Komala, han advertido contra estas políticas peligrosas que convertirían a los kurdos en ayudantes del imperialismo, soldados de infantería de Trump y Netanyahu. Esta política de colaboración con el imperialismo estadounidense conduciría a nuevos dramas y traiciones del movimiento nacional kurdo y de las legítimas aspiraciones del pueblo kurdo.
Semanario L´Anticapitaliste – 791 (12/03/2026)
https://lanticapitaliste.org/actualite/international/guerre-contre-liran-lescalade-imperialiste
Traducción: Satorzulogorria
