Édouard Soulier//
Paralelamente a su guerra en Irán, Israel continúa la colonización en Gaza y Cisjordania e intensifica brutalmente su ofensiva en el Líbano. Los bombardeos y los desplazamientos masivos de población se multiplican, con una complacencia de las potencias occidentales que demuestra una vez más el poco valor otorgado a las vidas árabes.
La guerra en Irán está en las portadas de los diarios. El Estado israelí continúa su política de colonización de toda la Palestina histórica. Aprovechando una menor exposición, Israel sigue asesinando y ampliando su control sobre Gaza. Aunque la ayuda humanitaria se ha reanudado parcialmente, Israel mantiene restricciones absurdas a la entrada de muchos productos, alegando su posible “doble uso” (civil y militar).
En Cisjordania, la dinámica que evocamos la semana pasada se aceleró aún más: cuatro palestinos fueron asesinados en Masafer Yatta, al sur de Hebrón, en crímenes impunes. El impulso dado por la administración israelí favorece estos pasos a la acción.
Terrible extensión de la ofensiva en el Líbano
Pero lo más aterrador sigue siendo la extensión de la guerra en el Líbano. Israel ha lanzado una ofensiva a gran escala en medio de su ataque contra Irán, con el pretexto de los lanzamientos de cohetes de Hezbolá en su territorio, el primero de este tipo desde noviembre de 2024. Sin embargo, Israel ha violado casi quince mil veces el alto el fuego alcanzado en noviembre de 2024, ha mantenido su control sobre varias localidades del sur e incluso ha comenzado a construir un muro allí, en la más pura tradición de este Estado de apartheid. El balance de este “alto el fuego” en los últimos quince meses asciende ya a quinientas personas libanesas muertas, principalmente en el sur.
Por lo tanto, la situación actual prolonga la dinámica anterior, pero con una intensidad mucho mayor. Decenas de bombardeos han azotado localidades del sur del Líbano. En el momento de escribir este artículo, según el ministro de Sanidad libanés, 394 personas han sido asesinadas, incluidos 83 niños, desde el inicio de la guerra contra Irán. Como hace a menudo, Israel apunta a los hospitales: varios han dejado de funcionar y los equipos médicos y las ambulancias han sido atacados.
Ofensiva sobre Beirut y sus suburbios
Peor aún, fuera de cualquier marco legal y en violación del derecho internacional, Israel ordenó la evacuación de barrios enteros de los suburbios del sur de Beirut. Se estima que esta decisión ya ha desplazado a casi 700.000 personas, es decir, el 13% de la población del Líbano. Tal afluencia provoca grandes dificultades en todo el país, especialmente en materia de vivienda y suministro de alimentos. Las imágenes de familias enteras atrapadas en las playas cerca de Beirut lo demuestran.
Seguro de su total impunidad, Israel ha organizado incluso un comando de asesinos, disfrazados de soldados libaneses, para recuperar, no es broma, los restos de un soldado asesinado en 1986. La operación, que terminó en un fracaso, dejó más de cuarenta muertos y un agujero enorme en el cementerio del pueblo en cuestión. Si se necesitara un ejemplo de la deshumanización en la política del Estado sionista, este es esclarecedor: los huesos de más de cuarenta años pesan más que la vida y la muerte de los árabes de hoy.
¿Cuánto valen las vidas árabes?
La condena puramente formal de la ofensiva contra el Líbano por parte de Macron y Barrot (presidente y ministro de asuntos exteriores de Francia) solo añade el insulto a la deshumanización. Mientras silencian las atrocidades genocidas cometidas por Israel, llaman a desarmar… a Hezbolá.
Nunca la vida de las personas árabes ha parecido contar tan poco como en esta secuencia, cuya gravedad está muy subestimada en Europa: se trata de una extensión del genocidio, con los mismos métodos que en Gaza, y con los mismos objetivos.
Semanario L´Anticapitaliste – 791 (12/03/2026)
Traducción: Satorzulog
