satorzulo gorria

Olivier Lek Lafferrière//:

La negrofobia, el racismo anti-negro, es la forma de racismo que genera más muertes, violencia y desigualdad.

Son sobre todo personas negras a las que se hace morir en las fronteras, a las que se encierra en CRA, a las que la policía viola, a las que se les asigna tanto la condición de sin papeles como los trabajos más penosos, los más precarios, los peor pagados…

Sin embargo, la negrofobia ocupa un lugar reducido en el debate público, porque está en gran medida naturalizada. El discurso explícitamente negrófobo todavía choca un poco con el tabú que ha golpeado la expresión abierta del racismo biológico (¿pero por cuánto tiempo?). Sin embargo, la amplia adhesión a las políticas y prácticas resultantes demuestra la profundidad del consenso negrofóbico.

La ola de discursos negrófobos provocado por la elección de algunos alcaldes negros subraya que las ideologías racialistas persisten como fondo cultural. La fascistización en curso libera ahora su expresión desinhibida. Basta con que una persona negra acceda a una porción de poder para que sea reconducida instantáneamente a su asignación racial.

Después de una primera ofensiva cultural -haciendo de Bally Bagayoko, (nuevo alcalde electo de Saint-Denis, ciudad obrera de 149.000 habitantes, la segunda más grande de la región de Île-de-France después de París),  en un «comunitarista» o un «separatista» al servicio del hampa-, en los últimos días se le ha asociado con animales, con un jefe de tribu primitiva, con una amenaza para la seguridad. Se movilizan así los tropos negrofóbicos más estructurantes: la bestialización, el salvajismo y la violencia física.

Estos discursos dan lugar a una desaprobación muy amplia, pero engañosa. Así como los políticos más racistas pueden desaprobar a bajo costo los gritos en los estadios de fútbol, las condenas verbales de las expresiones más sucias de la negrofobia no deben engañar a nadie cuando provienen de los mismos que legitiman la división racializada del trabajo, la represión de las personas sin papeles y la necropolítica de las fronteras.

No bastará con denunciar las expresiones más escandalosas. Nombrándola como tal, identificándola más allá de la diversidad de sus manifestaciones, combatiéndola radicalmente, es hora de enfrentarse a la negrofobia.

2/04/2026

Semanario L´Anticapitaliste – 794 (02/04/2026)

Traducción: Satorzulogorria

Nota: Este sábado 4 de abril en Saint-Denis el nuevo alcalde, Bally Bagayoko (La France Insoumise LFI)  ha movilizado a miles de personas contra el racismo.

El alcalde había convocado esta concentración tras ser víctima de una campaña de odio, que incluyó comentarios racistas en CNews. «Al final, solo fui yo quien recibió los estigmas, pero antes que yo, hubo muchos residentes que fueron víctimas «, ha recalcado el alcalde, que continuaba diciendo ante la multitud que “Queremos expresar con firmeza y contundencia nuestro profundo compromiso con los valores de la República, ‘Libertad, Igualdad, Fraternidad’, encarnados por quienes son herederos de inmigrantes”,  condenando las “instituciones que no cumplen con su obligación, a veces incluso cómplices”. “Este es un SOS de todas las personas  que pertenecen a la comunidad de destino que queremos construir”.   

La gran multitud estaba reunida en un ambiente tranquilo y musical en las escaleras del ayuntamiento de esta ciudad obrera de las afueras de París, la segunda más grande de la región de Île-de-France después de París. Se esperaba que entre 10.000 y 20.000 personas volvieran a decir que ya era suficiente y que el racismo debía terminar , reiteró el Sr. Bagayoko.

Numerosas figuras políticas de izquierda han participado en la concentracion. Con algunas ausencias notables.

En las pancartas se podía leer: «Queremos muchos alcaldes negros contra la plaga parda» ,  “¡La juventud cabrea al Frente Nacional!» o «¡Siamo tutti antifascisti!» («¡Todos somos antifascistas!», en italiano) Red. Satorzulogorria.