
Operarios de Tubos Reunidos realizan labores de medición de tubos. Una de las plantas productivas de Tubacex.
Los aranceles impuestos por Donald Trump están causando serios problemas a varias empresas vascas, que están aprovechando esta situación para plantear despidos.
Tubos Reunidos atraviesa un momento difícil. La empresa, con unos 1.400 trabajadores, ha anunciado un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en sus plantas de Amurrio y Trápaga (Bizkaia), decisión que ya ha comunicado a los comités de empresa y a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
La compañía justifica el ERE por su complicada situación económica y por el actual contexto internacional. Aunque todavía no ha concretado cuántos empleados se verán afectados, ha convocado a los sindicatos a una reunión el próximo 9 de febrero en la planta de Amurrio, donde explicará los detalles del plan.
Según la empresa, el ERE forma parte de un Plan de Viabilidad con el que pretende mantener la actividad industrial y reducir el impacto social. Sin embargo, el sindicato ELA, mayoritario en ambas plantas, ya ha anunciado su rechazo y ha advertido de que tomará medidas contra el despido colectivo.
Este anuncio llega mientras sigue en vigor un ERTE en la planta de Amurrio, aplicado desde el 1 de septiembre y que finaliza el 28 de febrero.
Además, Tubos Reunidos ha comunicado un cambio en su presidencia. Joaquín Calvo ha dimitido como presidente no ejecutivo y ha sido sustituido por Joaquín Fernández de Piérola. Carlos López de las Heras continúa como primer ejecutivo.
Los aranceles estadounidenses han tenido un fuerte impacto en la empresa, ya que Estados Unidos representa alrededor del 40 % de sus ventas. En octubre, Tubos Reunidos se vio obligada a suspender temporalmente la actividad en su planta de Texas, donde se realiza el acabado final de los tubos.
Como consecuencia, la empresa cerró el primer semestre de 2025 con pérdidas de 28,4 millones de euros y una deuda superior a los 250 millones.
