
Mitxel Lakuntza//
Badira hizkuntza txikiak. Badira txikitutakoak. Eta badaude hizkuntza handiak. Baita bortxaz handitutako hizkuntzak ere. Mendeetako errepresio bidez txikitutako hizkuntza, euskara, normalizatu nahi izatea inposaketa omen. Iraganean indarrez inposatutako hizkuntza, gaztelania, gizarte guztiari inposatzen jarraitzea normala omen den neurri berean. Euskaltzaleoi erasotzen digutenek eta iraintzen gaituztenek horri egoera soziolinguistikoa deitzen diote, prozesu natural baten ondorio moduan irudika dezagun.
¿Queremos revertir progresivamente la actual situación sociolingüística para que todos los vascos tengamos derecho a conocer y utilizar el euskera, o sólo será privilegio de quienes quieren imponer el español vivir en castellano? La manifestación que hemos convocado para el 9 de mayo pretende responder a esta pregunta de fondo. Hoy en día todo euskaldun somos bilingües y todos ofrecemos la posibilidad de comunicarnos en castellano o francés. Sólo reivindicamos la igualdad. Creemos que hay que establecer medidas y recursos para superar todos los obstáculos para hablar en euskera en todos los ámbitos de la vida. Queremos vivir en euskera en todos los ámbitos de la vida, pero si no se puede conseguir eso en las administraciones no lo conseguiremos en ningún sitio.
Nuestras reivindicaciones son muy simples: que el euskera tenga la misma protección jurídica que el castellano, ni más ni menos. Si el conocimiento del castellano es obligatorio, que el conocimiento del euskera sea obligatorio. Esto no es una condena que se impone a los individuos, sino una obligación que se impone a las instituciones públicas. Por ejemplo, hay que eliminar del sistema educativo los modelos lingüísticos que garanticen únicamente el conocimiento del castellano, para que también se garantice el conocimiento del euskera. Queremos igualdad jurídica y hasta superar la opresión sistemática que padecemos necesitaremos medidas compensatorias.
Y queremos equiparar la exigencia del euskera en las administraciones con la exigencia del castellano. De forma progresiva, pero con una fecha límite determinada. Antes de ese vencimiento las administraciones deberán facilitar recursos a todos los trabajadores que no sepan euskera para que puedan conocerlo. También se defiende la exención del perfil lingüístico en el caso de que algún trabajador no obtuviera el certificado, tras el esfuerzo realizado para aprender euskera.
Están reivindicando el derecho de veto para que nada cambie. A este derecho de veto lo llaman consenso político o pluralidad. Utilizan esta manipulación de las palabras para ocultar que quieren mantener subordinados a los vascos y perpetuar la imposición del castellano
En contra de estas propuestas sólo pueden estar los agentes que quieran imponer la supremacía del castellano. Y los hay. Estas formaciones políticas y sindicatos han condenado a los alumnos del sistema educativo a no conocer el euskera (ya que impusieron los modelos A y B en el debate de la Ley de Educación). Después quieren reservar puestos públicos para esos adultos que no saben euskera. En su etapa de estudiante les roban el euskera y cuando son adultos defienden que son discriminados para trabajar en las administraciones.
Todos estos agentes se manifiestan a favor del euskera, siempre y cuando dependa del castellano. Son ellos, sin embargo, los que se han deslizado con la extrema derecha en temas lingüísticos -al contrario de lo que defienden sus partidos y sindicatos en Catalunya, Baleares, Valencia o Galicia-. En estos territorios tienen claro que hay que demostrar las dos lenguas oficiales en el sistema educativo y exigir el conocimiento de ambas lenguas al personal que va a trabajar en las administraciones, porque de lo contrario serán los ciudadanos los que serán discriminados al recibir el servicio o los empleados públicos cuando quieran desarrollar su trabajo en su lengua nacional.
Lo que está a debate es si tenemos derecho a vivir y trabajar en euskera o no. Nosotros tenemos claro que sí, y por eso te queremos a ti también en Bilbao. Porque somos pequeños, pero no vamos a permitir que sigan siendo destrozados
En la CAV el debate político está abierto. Los partidos políticos están debatiendo entre equiparar los derechos lingüísticos o mantener a los vascos como subordinados. El ímpetu judicial, político, sindical y mediático pretende condicionar este debate para garantizar la preeminencia del castellano. Están reivindicando el derecho de veto para que nada cambie. A este derecho de veto lo llaman consenso político o pluralidad. Utilizan esta manipulación de las palabras para ocultar que quieren perpetuar el mantenimiento subordinado de los vascos y la imposición del castellano. No podemos permitir que sean Eneko Andueza y el PSE los que marquen el límite de las políticas lingüísticas.
Nos toca a los euskaltzales movilizarnos ante las campañas de criminalización, la embestida organizada y los derechos de veto. Necesitamos respuestas vasquistas organizadas. El 9 de mayo en Bilbao los sindicatos queremos responder por el derecho a vivir y trabajar en euskera. De la misma manera que reivindicarán que el 10 de mayo se pueda hacer en euskera el Herri Urrats de Senpere. O como el 13 de junio en Pamplona el Consejo proclamará un nuevo renacimiento. Todos ellos son ejercicios colectivos de rebeldía frente a las uniformizadoras imposiciones de ambos estados, que deben alimentar los ejercicios de desobediencia para vivir en euskera de forma organizada.
En el de Bilbao no sólo está en juego reivindicar la oficialidad real del euskera. No sólo reivindicaremos la equiparación progresiva del euskera con el castellano en las administraciones y con fechas límite claras. Lo que está a debate es si tenemos derecho a vivir y trabajar en euskera o no. Nosotros tenemos claro que sí, y por eso te queremos a ti también en Bilbao. Porque somos pequeños, pero no vamos a permitir que sigan siendo destrozados.
