
Dan La Botz//
Donald Trump y Benjamin Netanyahu iniciaron una ofensiva aérea extremadamente poderosa contra Irán que, cuando este país respondió e Israel atacó al Líbano, se convirtió rápidamente en una guerra regional que trajo muerte y destrucción en muchos países de Oriente Medio, matando a miles de personas.
Trump exige ahora la “capitulación sin condiciones” de Irán y el derecho a participar en la elección de los futuros líderes del país. Como candidato que se había proclamado contrario a las guerras extranjeras y a los cambios de régimen, Trump ha traicionado repetidamente sus promesas.
Una oposición aún limitada
A principios de este mes, el Partido Demócrata intentó presentar en el Congreso una resolución sobre los poderes de guerra que habría limitado la guerra del presidente Donald Trump contra Irán sin el apoyo del Congreso. La medida de las y los demócratas fue rechazada en el Senado por 53 votos contra 47, lo que corresponde casi exactamente al equilibrio de poder entre los dos partidos.
Una encuesta reciente muestra que el 56% de la ciudadanía estadounidense desaprueba la guerra contra Irán. Sin embargo, durante las dos primeras semanas de la guerra, ha sido difícil establecer un movimiento nacional contra la guerra de cierta magnitud. La burocracia sindical, estrechamente vinculada al Partido Demócrata, ha apoyado generalmente las guerras estadounidenses, ya sea abierta o tácitamente. Hoy, cuando muchas y muchos trabajadores de la industria y la construcción apoyan a Trump, puede ser aún más difícil encontrar sindicatos que se opongan a él.
Los sindicatos toman posición
Sin embargo, el Sindicato Nacional de Enfermeras tomó una posición firme, declarando: “Las enfermeras de todo el país están indignadas de que la administración Trump haya ignorado la Constitución y cometido un nuevo acto de guerra imperialista durante el fin de semana sin la aprobación del Congreso. Al igual que la acción militar unilateral de Trump en Venezuela, el ataque estadounidense contra Irán es pagado por nuestros pacientes: trabajadoras y trabajadores estadounidenses que ya tienen dificultades para satisfacer sus necesidades básicas, como la atención médica, la alimentación y la vivienda”.
Del mismo modo, el sindicato Service Employees International Union – 1199, el mayor sindicato de personal de la salud del país, “condena la guerra ilegal de la administración Trump contra Irán, un conflicto que ya se ha cobrado la vida de cientos de inocentes y que amenaza con provocar una nueva catástrofe humanitaria en Oriente Medio. Esta última guerra para derrocar al régimen es una terrible traición a las prioridades de las y los trabajadores”.
Indivisible, la principal organización responsable de la organización de las manifestaciones masivas “No Kings”, ha emitido una declaración en la que afirma que “Trump ha lanzado ataques militares no autorizados contra Irán, llevando a Estados Unidos a una nueva guerra sin el consentimiento del Congreso. Esta imprudente escalada militar pone en peligro la vida de las y los militares estadounidenses y de las y los civiles iraníes inocentes, todo para hacer avanzar un programa unilateral que el Congreso no ha autorizado y que el pueblo estadounidense no apoya”.
Confusiones en la izquierda estadounidense
Sin embargo, algunos grupos de la izquierda estadounidense tienden a sembrar confusión. El Workers World Party/Partido Mundial de los Trabajadores, el Party of Socialism and Liberation/Partido del Socialismo y la Liberación y la Coalición ANSWER han adoptado posiciones que dificultan que muchas personas se unan a sus manifestaciones, ya que han apoyado la dictadura iraní y las acciones de Hamás. En efecto, aunque, por primera vez, la mayoría de las y los estadounidenses simpatizan con Palestina más que con Israel, muy pocos apoyan la brutal dictadura de Irán ni las tácticas criminales de Hamás. El trabajo contra la guerra de Socialistas Democráticos de América (DSA), la mayor organización socialista del país, se vio dificultado por una lucha interna sobre la conveniencia de colaborar o no con esos grupos.
Las y los iranoestadounidenses divididos
No hay unanimidad sobre la guerra entre el millón o más de iraníes que viven en los Estados Unidos. Si bien la mayoría de las y los iranoestadounidenses se oponen a la guerra (53% según una encuesta reciente), hay posiciones contrarias muy marcadas. A algunos iraníes su odio a la violenta dictadura teocrática les lleva a apoyar la guerra a pesar de la destrucción del país
A pesar de todas estas divisiones, si la guerra continúa, debería desarrollarse un movimiento.
10/03/2026
Semanario L´anticapitaliste- 791 (12/03/2026)
Traducción: Satorzulogorria
