
Fotos: esquerda.net
Manuel Afonso*//
Esquerda, 13-12-2025
Traducción de Correspondencia de Prensa, 14-12-2025
El pueblo inteligente no se preocupa por los números porque no se construye con ellos. La percepción no engaña: Portugal sintió la fuerza de la Huelga General.
Fue sorprendente. Vi a sindicalistas implicados en la movilización positivamente sorprendidos; a otros, en sectores donde el movimiento era más incipiente, animados por las posibilidades que se abren. La lucha no es un día, es un camino.
La toma de conciencia fue rápida. Sobre la Reforma laboral y lo que ésta significa, pero sobre todo sobre las intenciones del gobierno y la idea de que nada bueno puede salir de él. Tanto en el trabajo como en la salud y la vivienda. Lo que se sintió, en los sectores que realmente pararon, fue una enorme insatisfacción no sólo con lo que podría venir, sino con la vida tal y como es ahora. El costo de la vida, el precio de la vivienda, el miedo a una vida dura que no hace más que agravarse. La rabia.
Eso es lo que explica las enormes manifestaciones populares, mucho más allá de los sindicatos, especialmente en Lisboa. Hay una rabia acumulada en el pueblo.
Es demasiado pronto para afirmar que el ciclo ha cambiado. Eso depende sobre todo de la continuidad de la lucha en las calles, pero también de que quienes se oponen a la reforma laboral mantengan la presión. Pero una cosa ha quedado clara. La oposición a la política de AD (Alianza Democrática: PSD/CDS-PP), en materia laboral y más allá, es mayoritaria y llega incluso a la base de los partidarios del gobierno. De los que lo apoyaron en los Presupuestos, el PS, y de los que lo apoyan en todo lo demás, IL (Iniciativa Liberal) y Chega. Las encuestas de opinión lo han demostrado, pero las piruetas de Ventura (Chega, extrema derecha) y la desesperación de Frazão (diputado por Chega) loque lo dejan claro. Están en contra del pueblo y sólo les preocupa que se les caiga la máscara.
El pueblo no es tonto. No sólo el «pueblo de izquierda» está dispuesto a luchar por una vida justa. Por eso, no hay nada inevitable. El Paquete Laboral puede caer. Y pueden caer las inevitabilidades que nos quieren vender los medios de comunicación patronales. No se nos puede imponer la presencia de la extrema derecha en la segunda vuelta presidencial o, más adelante, en el gobierno. Se los puede derrotar. Esa es la gran lección de la Huelga General. El pueblo puede alzarse en defensa de la vivienda, del salario y del futuro. Cambiar de vida. No es fácil, ni automático. Hay que tener uñas para ser guitarrero.
La lucha empieza ahora.
*Manuel Afonso, asistente editorial y militante sindical y medioambiental.
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Miles de personas protestan contra la reforma laboral en la primera huelga general en 12 años en Portugal
Público, 11-12-2025

Miles de personas mostraron este jueves su rechazo a la reforma laboral propuesta por el Gobierno de centroderecha en Portugal con una gran manifestación, una de las mayores en años en Lisboa, que recorrió el centro de la capital en el marco de la huelga general.
Con pancartas y cantos, los manifestantes salieron de la céntrica y turística Plaza de Dom Pedro IV, también conocida como Rossio, para ir hasta el Parlamento, dondedenunciaron que esta reforma supone un retroceso en los derechosde los trabajadores.
La marcha fue el momento álgido de la primera huelga general en 12 años en Portugal -y la quinta desde el regreso de la democracia en 1975-, que comenzó la pasada medianoche y se prolongará durante 24 horas.
El motivo es el proyecto de reforma laboral del Gobierno del primer ministro Luís Montenegro, que, según los representantes de los trabajadores, facilita el despido, desregula los horarios y afecta a derechos como el permiso de lactancia.
«Si se aprueba, esta reformaaumentará el horario laboral en prejuicio de todos los enfermeros que trabajan en el país», explicó a EFE Nicia Barros, una sanitaria del sector, quien acusó al Ejecutivo de haber decidido «unilateralmente implementar propuestas en el área de salud» sin contar con ellos.
Otra de las trabajadoras que salió este jueves a la calle fue una profesora española, que prefirió no decir su nombre y lleva ocho años trabajando en Portugal, quien consideró que los cambios que quiere introducir el Gobierno en el Código Laboral se van a traducir en más facilidad de despidos, pérdida del derecho de huelga y «todavía más precarización».
Al menos seis personas fueron detenidas en altercados durante la marcha en Lisboa, según el Comando Metropolitano de Lisboa de la Policía de Seguridad Pública (PSP).
La marcha provocó curiosidad entre los numerosos turistas y ciudadanos portugueses que pasaban por la calle y que expresaron su apoyo conforme la manifestación avanzaba gritando mensajes como «Abajo, abajo el paquete laboral», en referencia a la propuesta del Ejecutivo.
Otra de las manifestantes, Ana, se mostró «muy preocupada por las declaraciones que se hacen, completamente alejadas de la realidad: los salarios son bajos, la vivienda es cara, el sistema sanitario es cada vez peor, así como el transporte, y el Gobierno habla como si todo fuera bien y no es así». Y consideró que esta reforma sería «un gran retroceso» que quitaría derechos fundamentales a los trabajadores.
En esta misma línea se manifestó Clara, quien dijo a EFE que el proyecto del Ejecutivo abre la puerta a aumentar las horas de los trabajadores y deja a los trabajadores desprotegidos, además de suponer «un riesgo para el propio derecho a la huelga».
La patronal lusa dice que entre el 2 y 3% de los trabajadores no acudieron a sus puestos
La Confederación Empresarial de Portugal (CIP) afirmó queentre el 2 y el 3% de los trabajadores no acudieron a sus puestoseste jueves. En un comunicado, el presidente de la CIP, Armindo Monteiro, dijo que «en la generalidad de las empresas de los distintos sectores económicos la ausencia de trabajadores oscila entre el 2 y el 3%».
«Según las asociaciones empresariales,las ausencias se deben más a las dificultades con los transportes públicos y al cierre de escuelas que a las adhesiones a la huelga general. La economía real está funcionando en todo el país», remarcó Monteiro.
La CIP agregó que solo en algunos casos puntuales se ha llegado al 5% de empleados que han faltado a sus puestos de trabajo.
Según la Confederación General de los Trabajadores Portugueses-Intersindical Nacional (CGTP-IN), uno de los sindicatos convocantes de la huelga,más de tres millones de personas en Portugal se unieron a la huelga general, siendo «una de las mayores, si no la mayor de siempre en el país», donde hay más de 5,1 millones de trabajadores.
El secretario general del sindicato indicó que la participación está siendo «impresionante»en el sector pesquero, industrial, logístico y de transporte,así como en la sanidad, la educación, la recogida de basura y la administración local, entre otros.
La huelgase ha dejado notar especialmente en los transportes: En Lisboa, por ejemplo, los trenes de cercanías y el metro estuvieron prácticamente paralizados, mientras que decenas de vuelos fueron cancelados y otros tantos sufrieron retrasos, dejando un aeropuerto casi vacío.
También ha tenido un amplio seguimiento en colegios y en los hospitalesdel país, donde, según los sindicatos, más del 90% de los medios se han unido a este parón.
Frente a las altas cifras de adhesión defendidas por los representantes de los trabajadores, el Gobierno señaló que la participación en la huelga ha sido «insignificante» y se mostró abierto a seguir negociando con los sindicatos su propuesta de reforma laboral.
Pese a considerar que la huelga no ha tenido un gran seguimiento, el portavoz del Ejecutivo, António Leitão Amaro, admitió que, debido a la concentración del parón en algunos sectores,sí que se ha perturbado la vida de las personas, que, aseguró, son «muchas más» que las que decidieron protestar.
«Una minoría protesta, una mayoría trabaja,pero un número muy significante se ve trastocado (en su vida diaria), por lo que hay perturbaciones y esto afecta a las personas», resumió. Esta es la primera huelga general en 12 años en Portugal, desde los tiempos de la troika.
